Pues durante el trágico día comí lo que sigue:

Desayuno: como siempre
Cafe con leche (desnatada y con sacarina)
Dos tostadas de pan de molde con un pavo frío

Comida:
Filete y medio de panga a la plancha
Gazpacho y lechuga

Merienda:
Yogur desnatado

Cena:
Cuarto trasero de pollo relleno de champiñones, cebolla y queso quark (*)

* Ante la pena de resultados frente a las expectativas generadas saqué fuerzas de flaqueza para resurgir cual ave fénix y disponer de una cena más sabrosa y elaborada, siempre mantiéndome rigurosamente en los cauces que obliga la dieta.

Inspirado por un menú que vi en un cutre-programa de tv sobre una gente que va a comer a casa de otra gente y luego se ponen nota, decidí hacer con los cuartos traseros de pollo que tenía en la nevera algo más creativo que meterlos en la plancha a pelo, como de costumbre. Así inventé mi "a partir de ahora famosa" receta llamada Cuartos traseros de pollo rellenos de champiñones.

Para la elaboración, muy difícil y laboriosa y sólo al alcance de artistas de mi talla, se deshuesan los cuartos traseros del pollo (yo hice 2). Se eligen cuartos trasero y no pechuga porque así es más difícil, porque es lo que tenía en la nevera y porque realmente es más jugoso.
· Se pican menuditos un buen puñado de champiñones y una cebolla maja. Se ponen a la plancha con algo de aceite y se dejan un buen rato, pues la idea es que los champiñones queden chiquititos y la cebolla quede blandurria.
· Aprovecha ese rato para deshuesar el pollo, que no es moco de pavo y lleva su rato
· Cuando veas que los champis y la cebolla están bien lo sacas y, en un recipiente, los mezclas con queso quark (o burgos) que son los quesos que siempre nos dan a los gordos. Échale queso hasta que quede una pastita.
· A los cuartos de pollo deshuesados y bien estirados untales la pasta por el lado en el que no tiene la piel. Ponle mucha. Ponle toda, porque así no te sobra y no te la tienes que comer a cucharadas como un agonías.
· Haz un rollito con el resultado y cosele el lado abierto. Lo puedes hacer con palillos como yo si eres un cutre, o con hilo para cocinar si eres un pijeras.
· Mete el rollo en la placha y espera hasta que esté hecho. No hace falta aceite, pues el pollo suelta su grasa que es más que suficiente. Dale algunas vueltas para que se dore por todas partes y luego dejalo quieto por la parte de la piel hasta que esté en el punto que te gusta. No te preocupues si se carboniza la piel, pues todo buen gordito sabe que la piel del pollo no se debe comer.