Aunque uno sea gordo, y apararentemente friki, no es tan tirao como para pasarse un fin de semana, y de julio para más inri, pasmado frente a una pantalla del ordenador escribiendo soplapolleces para que se instruyan cuatro gordos y cuatro cotillas. El fin de semana lo paso entre playas y piscinas, haciendo el perro y ronroneando, cosas que no están reñidas con el buen yantar. Eso sí, se hace duro salir a tomar algo y pedirse un té con hielo con sacarina en lugar de mi querida clarita, y tener que obviar los añorados morros de cerdo, las patatitas bravas y demás manjares.

El fin de semana he sido bueno y riguroso con mi compromiso.

Primeros platos
Salmón a la plancha
Bacalao con cebolla y pimientos verdes
Pulpo a la gallega (sin patata)
Pollo y conejo asado
Filete de tenera
Entrecot de ternera

Acompañamientos
Gazpacho (ahore he probado el de Area de Guissona -bonarea- y reconozco que tiene su encanto)
Ensalda verde
Corazones de lechuga
Tomates abiertos con cebolla
Champiñones

Frutas
Piña
Melón
Ciruelas

Desayunos
Bocata jamón dulce
Bocata jamón serrano
Bocata pavo frío

Como véis, la dieta no es precisamente monótona y aburrida, simplemente tiene algunas ausencias a lamentar (arroz, pasta, patatas, legumbres), pero los suplentes son digno sucesores.