Vamos de mal en peor. Hoy ha sido el cumpleaños de un compañerete de faena y, como es tradición, ha traido un par de bandejas con variadas pastitas y bocadillitos. El resultado ha sido catastrófico. Encima no me he acordado de subir las escaleras y he pillao el ascensor.

Desayuno:
Café cortao

Almuerzo:
2 minibocatas de jamón dulce
5 (por lo menos) minipastitas con crema, tarta de manza, crusanito, etc.

Comida:
Gazpacho
Bistec que sobró el día anterior

Cena:
Invento del TBO. Una marranada de esas que se hacen cuando no sabes que hacer. Saco del congela un pegote de carnes de caballo todas arremolinadas. Las descongelo como malamente puedo y lo único que consigo es extraer unos trozos bien chungos. Como la carne es taaaaan fina (a mi señora le gusta así) acaba pareciendo un plato de shawarma, así que ya puestos... la tiro a la plancha, y empiezo a añadir todo lo que pillo. Primero unos aros de cebolla, que se me doren... luego veo una manzana, pues le pongo unos tacos (nota mental: quitar la piel la próxima vez), y como veo que la cosa va a quedar sequita pillo una lata de tomate en trozos y se la vacío por encima. (sí, en la plancha, con dos cojones). La cosa tiene una pinta repugnante, pero como el perro del afilador, que se comía las chispas para llevarse algo caliente a la boca, me lo emplato y lo devoro. Hay que decir que la cosa no estaba mala, pero tampoco es como para hacer una receta con ella. Seguramente al 99% de vosotros os daría pampurrías comer eso. Yo soy un poco guarrelas y de los caracoles me como hasta la cáscara.