Sigo sin cogerle el hilo a la dieta. Con lo bien que iba antes de vacaciones y ahora es un despropósito tras otro... Sábado y Domingo me ha tocado comer en casa de mi suegra y, por no pedir nada exclusivo para mí, he comido lo mismo que todos, es decir, cosas que no debo. Se hace difícil decirle a alguien que te cocine algo en exclusiva y encima para dejar de comer algo que prefieres y mucho.
Y como soy más débil que el ayudante de Batman, cuando peco, aprovecho y peco más por mi cuenta.

La cosa ha andado así:

Comida del sábado: lentejas (¡¡¡nooooo!!). Estaban de toma pan y moja, y eso he hecho (¡¡¡con pan noooo!!!). De segundo un poco de carne (bien, bien...) pero como ya estaba metido en el asunto la he metido dentro de pan para comérmela (¿¿porquééééé??) y de postre helado comtesa/vienetta, dos trozos.

Comida del domingo: macarrones gratinados (¡¡¿¿??!!) y ensalada. Y de postre unas pastitas con crema y kiwi y cosas ricas.

Cena del sábado: gazpacho y ensalada (lo sé, es redundante)

Cena del domingo: ensalada. Panga pasada por huevo (que rica) y sucedaneo de angulas con gambitas. Aquí me he comportado, ya en casa. Aunque las cantidades han sido exageradas, lo reconozco. A última hora la he vuelto a liar tomándome una leche (¿entera? sí) con nesquik. El problema es que le he preparado una a mi hija, y al probarla para ver si está bien de temperatura me ha apetecido tanto que me he hecho otra para mí.

Desayuno del sábado: ninguno (mal hecho)

Desayuno del domingo: dos tostadas de bimbo con jamón serrano y un zumo multifruta

Además he comido unos pocos conguitos y unos pocos m&m's. Soy un tirao.