Perra vida. Perra mala. Hoy ha sido un día peor que el anterior, así que finalmente me he declarado en huelga. Estoy empezando a pensar que soy hermafrodita, porque no pasa un mes que no tenga por lo menos una semana jodido. La historia de ayer es la siguiente: yo tenía (tengo) una motito, un scooter, que ya mayor, daba muchos problemas y tenía muchos achaques, hasta que un buen día empieza a hacer un ruidito raro y en el taller me dicen que prepare 500 euros o más. Me pareció que había llegado el momento de buscarle sustituta, y como siempre he querido volver a tener una moto en condiciones, le asesto un golpe casi mortal a mi economía y me hago con una flamante yamaha 600. Durante el agosto la tengo en el pueblo y voy y vengo tranquilamente. Llegado septiembre, como sé cómo son las cosas por las calles de Barcelona, remato mi economía alquilando un parking para que esté a buen recaudo. Esta semana me envían un mensaje los de vodafone que me regalan puntos y patatín patatán así que pienso que también es el momento de cambiar de móvil (por 9 euros) y me voy con mi moto a la tienda vodafone más cercana. Aparco mi moto en la puerta, detrás de una furgo, para tenerla controladita en todo momento, porque me la quiero mucho, pero de repente la furgo, que no tenía ningún vehículo delante, da marcha atrás para salir y arrasa con mi moto: le parte la pata de cabra, le destroza el guardabarros la tira al suelo y me la ralla toda. Eso al segundo día de tenerla en Barcelona. La moto sin pata de cabra no puede estar así que hacemos un parte amistoso y, como puedo buenamente, la llevo al taller de siempre para que la arreglen. Me dicen que primero lo pago yo y que luego me lo paga a mi la compañía. Así que a ver de dónde saco yo ahora los cienes y cienes de euros que me van a hacer falta. ¡Pues no tiene que clicar gente en los anuncios de google ni na!

Todo esto pasó en mi hora de comer: Es decir, en mi hora me fui a vodafone, me llevé la piñata, hice el parte, me llevé la moto a la población vecina al taller, me cogí el metro y me volví al curro.

Conclusión: otro día sin comer. Hoy ni gazpacho: nada. Y como tampoco había desayunado, pues nada de nada. Y pensaréis. "seguro que después merendó como un campeón". Pues no. Porque al salir del curro tenía la endocrina y al salir de la endocrina una reunión del cole de mi hija... y luego ya sí cené. ¿que qué cené? pues que voy a cenar... un shawarma... en plato, sin pan eso sí, que aunque suene mal no deja de ser verdura con ternera al horno.

Así vamos.

Hoy, con el bajón, no me he preparado tampoco la comida, así que comeré si me apetece salir (que lo dudo) o me tomaré un par de vasos de zumo (es lo único que tengo) y arreando.

Si ya lo decía yo: perra vida

PD: La endocrina bien, se impresionó con mi 2,8 kilos menos en una semana. Mi nueva cifra es de 94,700 kg. Lo que implica una perdida de peso total de 11,300 kg, desde mis 106 kg iniciales.