Ayer martes tampoco "pude" ir a ver a mi querida endocrina. Estamos de obras en casa, tengo a mi padre currando como un loco y no es cuestión de presentarme más tarde de lo imprescindible. Además, ahora salgo más tarde del curro porque tengo que llevar a la niña al cole a la misma hora de entrada. Por ese motivo he decidido que, vaya o no vaya más al centro de pesaje, el control lo llevaré yo semanalmente en casa, con mi báscula bananera (hasta que quizás en mi cumpleaños me regale alguien la superbáscula) en pelota picada y recién levantao, que es como se tienen que hacer las cosas.

Así he hecho. Ayer me pesé, me subí a la báscula despacito y con cuidado, me centré bien para no alterar ni un gramo, me quedé rígido como el miembro de Nacho Vidal y forcé mi miopía para alcanzar a ver dónde se había parado el disco y qué había debajo de la rayita (las gafas también pesan... ¡todo fuera!). Resultado: 90 kilos. Bien, vale, contento, cuatro menos que la última vez, hace 3 semanas creo. Me hubiese gustado pintar un 8 en el primer dígito, pero eso es sólo anecdótico. 90 kilos contra 106 iniciales no está mal: 16 kilos menos en nosecuantotiempo son 16 kilos que ya no arrastro. Mis músculos lo agradecen, mi mujer lo agradece, y mi armario lo agradece. Esta mañana me he levantado pronto y me ha dado por probarme pantalones y camisas. No sé si es mayor gustazo retirar pantalones que ya quedan demasiado grandes (tallas 54 y 52) o incorporar pantalones que ni siquiera recuerdo (¡¡talla 48!!). Incluso ponerme la camisa que llevé en las última BBC a la que asistí y que me quedaba como el traje de Spiderman y comprobar que ahora me sobra por todas partes.

Estoy satisfecho con el progreso. Otras veces he perdido más peso (cuando nació mi hijo bajé a 82 kg) pero no de la forma correcta. Bajando peso a saco, sin comer, perdiéndo sobretodo líquidos y recuperándolo rápido. Ahora voy muy despacito, pero en el buen sentido. Mis analíticas han mejorado mucho, mi movilidad también y mi capacidad de que comer correctamente no me suponga demasiado reto.

Os doy las gracias a los lectores y comentaristas de este blog porque habéis puesto un importante granito de arena. Llevo andado un 40% del camino. Contando que el camino que hecho era llano y ahora viene la subida podemos considerar que hay un tercio andado. Ya queda menos.

Por cierto, ayer comí:

Desayuno:
Minibocata jamón de pavo

Almuerzo:
Cortado

Comida:
Gazpacho y jamón dulce
Yogur vitalinea

Merienda:
Yogur desnatado

Cena:
Cordero a la plancha y setas con huevos revueltos.