8 tallas son las que he bajado desde que empecé a perder peso.
Llevaba un 54 anchita y ahora llevo una 46 justita. Según mi endocrina cada 3,5 es una talla, yo he perdido 21 kilos lo que debería significar 6 tallas. Si contamos que la 54 nunca me llegó a ir apretada apretada y que la 46 ahora me va justa (tampoco en plan morcón, pero justa), anda más o menos en lo que decía.

Ayer volví a coger la caja del baúl de los recuerdos y me probé los pantalones que llevo ahora, con su bonita talla 46. Olé, olé y olé lo bien que me quedan. Y todo porque ayer a mediodía, dando un paseo, entre una tienda Desigual y me dio por probarme pantalones y vi que la 46 ya me servía. Cuando se lo expliqué a mi mujer flipó un poco porque consideraba que a mi "no me gustaba ir de tiendas ni probarme ropa" y le sorprendió que lo hiciera y solo. A mi no es que no me guste ir de tiendas es que no me gusta ir a tiendas en las que no tienen mi talla y ver ropa que no me puedo poner porque no la fabrican y que en el remoto caso de que la fabriquen y haya mi número, por muy chula que sea, me quedará fatal... y yo paso de gastarme la pasta para que me quede mal como si fuera de mercadillo. Ahora que ya puedo ir a la tienda que quiera me hace ilusión mirar las ofertillas (aunque no compre nada) y entrar de vez en cuando en tienduchas más casual.

De la caja aprovecharé durante bastante tiempo unos cuantos pantalones y más camisas y polos y jerseis, así que podré ir de "reestreno" durante algún tiempo. Viene bien no haberse de gastar los dineros en ropa ahora que no sobran precisamente, aunque reconozco que me haría ilusión entrar en una tienda y comprarme algo.