Como decía la ahora lastimosa Karina: "volver la vista atrás es bueno a veces" y a veces eso es lo que me gusta hacer.

Mirando hacia atrás se hace raro pensar en lo gordo que he llegado a estar y más aun en la de tiempo que he estado así. Ahora me parece como si hubiera sido algo puntual, pero sé que no. Además, tampoco hay demasiadas pruebas, pues generalmente las fotos las hago yo y procuro que no me hagan demasiadas.

Remenando en el facebook, muy de moda ahora, algunos amigos han ido colgando fotos en las que salgo hace 10, 12 o más años y alucino. Me parece increíble que con 18 años fuera tan flacucho (pesaba 57 kg) y que pudiera llegar a engordar tanto (casi duplicar el peso).

Ahora sigo estando muy gordo, aunque mi mujer me dice que no, pero es porque nota mucho el cambio. Moralmente, saber que no soy obeso es importante, aunque sea por un solo kilo. Sé que estoy pasado de peso, que tengo sobrepeso o como lo quieras llamar, pero no soy obeso. No es ya un problema de salud. Y aunque la semana pasada no perdí ni el apetito sé que si sigo haciendo las cosas bien seguiré bajando, porque si un día pesé 57 kg es que soy capaz de, por lo menos, pesar diez más.

¿Y qué es hacer las cosas bien? Pues para mí, y en consonancia con la mayoría de mis compis de reto, es asumir que no se puede vivir como lo estaba haciendo hasta ahora, y que la forma en la que lo hago es la que tengo que mantener el resto de mi vida. A menudo hay factores externos que nos hacen cambiar el estilo de vida, y nos adaptamos sin más. Es más difícil cuando somos nosotros voluntariamente los que tenemos que hacer el cambio, pero es posible, está claro. También tengo presente que seguramente, siguiendo el plan actual no bajaré hasta 66 kg (mi objetivo) y posiblemente tenga que reajustarlo progresivamente. Estoy dispuesto porque estoy ilusionado. Ahora que cumplo 30 años tengo una sensación dual de hacerme mayor pero a la vez rejuvenecer. Es muy estimulante.

¿Y cuál es mi plan? También tengo claro que hay una serie de preceptos o normas que aplicadas funcionan en todo bicho viviente, pues aunque a unos les engorden más unas cosas que otras, las calorías, los carbohidratos, las grasas, etc. son conceptos universales y su funcionamiento es casi aritmético. Si te metes menos calorías de las que gastas, inevitablemente perderás peso. Puede que tu cuerpo se busque la manera de quemar menos calorías pero siempre tendrás la opción de meterme menos aún o de buscar tú el modo de quemar más.

¿Y en concreto, qué hago? Pues básicamente lo contrario de lo que hacía hasta ahora. Es un planteamiento sencillo pero irrevocable. Mi alimentación, aunque no era mala (no abusaba de fritos, ni de bollería, ni de refrescos), se basaba en alimentos ricos en carbohidratos: cereales por la mañana siempre, bocadillos de merienda, pasta o arroz día sí y día también y pizza y legumbres muy a menudo. Si hace años estaba delgado era porque mi estilo de vida era muy dinámico y quemaba toda esa energía (jugaba varias ligas de fútbol a la vez, hacía judo, natación, iba en bicicleta... raro era el día que no hacía una actividad física intensa). Mi actividad física desapareció radicalmente (cosas de la vida, no por nada) y mi alimentación, no sólo se mantuvo, sino que aumentó al estar más tiempo en casa. Y las consecuencias están claras. Para mi actividad actual necesito muy poquitos hidratos de carbono, y en general, poca cantidad de comida. El ritmo de vida actual y mi círculo social me conceden una actividad física mínima: voy en moto al trabajo, trabajo sentado frente a un ordenador, los fines de semana los paso de cafetería en cafetería...

¿Porqué no me propongo hacer más deporte? Ya sé que la mayoría considerais que hacer deporte es esencial para perder peso, y no os quito la razón, pero no me parece buena idea, por lo menos en mi caso. Está claro que si me apunto a un gimnasio, saco tiempo de donde pueda para ir dos horas al día (¿¿de dónde??) y me machaco como un tarado como ya hice otras veces bajaré de peso más deprisa. Pero se me plantea un problema: soy consciente de que no podré mantener el ritmo siempre, no dispondré el resto de mi vida de dos horas diarias de gimnasio, entonces ¿qué pasará cuando no pueda ir tan a menudo? ¿hace falta que os responda? ese fue el motivo que me hizo engordar y no quiero que vuelva a serlo, así que procuraré adquirir un hábito alimentario que me establezca en un peso ideal con una actividad física mínima, y en caso de que pueda desarrollarla más, será un efecto añadido y bienvenido. También tengo claro que algo debería hacer, aunque sea poco, para que no me quede fofo y con los pellejos colgando (como ya noto que me está pasando)... pero es que no tengo opción. Voy milimetrado al cabo del día, no me gustan los gimnasios (ya he ido a a demasiados) y mis amigos no están por la labor de ir a jugar a futbol todas las semanas.

¿Cómo me alimento entonces? pues con mis 169 cm me llega con un vaso de zumo de desayuno y unos pocos frutos secos (cuatro o cinco, para aportar la energía necesaria para arrancar) o un minibocata de jamón. A media mañana una fruta o un yogur. Para comer algo de carne o pescado y ensalada. De merienda otra fruta o un poco de jamón (york o serrano) y queso, y de cena más ensalada y algo ligero como pescado o pollo. Comiendo así no necesito andar aliñando las ensaladas con limón ni cosas raras pues el aceite que le eche será una mínima cantidad de grasa diaria asumible y necesaria. No dejo de consumir hidratos de carbono (en mayor o menor medida están en todos los alimentos y hay unos poquitos en la fruta y verdura) pero no como alimentos que basen su poder nutricional en ellos. En resumen: como poco (un tercio o una cuarta parte de lo que comía antes), como cinco veces al día, como muy fruta y verdura (ensalada), carnes magras y ensalada pescado, y unos poquitos lacteos. Eso me permite, ocasionalmente, probar alguna exquisitez sin remordimientos ni consecuencias catastróficas (salir a tomar algo el fin de semana, comer chocolate, etc.)

En definitiva, se trata de comprender lo que necesitas para vivir y aplicarlo. No más y menos si se puede sí.

Hoy he estado poco cabrón y poco chistoso. Lo siento si os he aburrido, pero es que tampoco soy un payaso, hay días de todo tipo, como el la viña del señor. La próxima entrada procuraré ser más graciosín.