Hoy me he levantado buscando conejos por toda la casa.
Nada, ningún conejo literal (figurativos alguno).
Me ha extrañado mucho así que me he ido al lavabo y me he mirado en el espejo: el mismo gordo cabrón de siempre, un poco menos gordo y un poco más cabrón (parece ser que hay una especie de equilibro entre estos dos conceptos).
He pensado que, a las 7 am, ponerme a gritar ¡conejo, conejo! y despertar a mi hija y al vecindario no era una excelente idea, así que he cogido la báscula cutronga y me he subido encima.

"Menuda mierda". Ha sido mi primer comentario "A ver si me entra en el coco que si no me pongo las gafas no puedo distinguir dónde se para la barrita", ha sido el segundo.

Ya con las gafas puestas y lamentándome por el injusto incremento de gramaje que implican he visto que mi peso son 85 kilos. Así que he perdido otro kilín como el que no quiere la cosa, y lo mejor de todo, que ya no soy un obeso (he bajado el IMC por debajo e 30). No dejo de ser gordo, eso queda claro, pero no soy obeso que no es un palabra muy bonita que digamos. Oficialmente se me considera un preobeso, pero yo me considero un postobeso. Me parece más precioso.

Actualizo mi gráfico y mi pegata de la barra lateral y a ver si esta noche o mañana o esta semana cuelgo una foto mía al empezar la dieta y otra mía ahora.

Lo malo es que no hago nada de deporte o menos, así que me están quedando unos pellejos la ostia de guapos. A ver si me arreglo la wii y al menos le doy al wiifit.

Un saludo gordos.