Mi segundo día ovolacteovegetariano
(que palabra más bonita, tipo ortorrinco ornitorrinco o esternocleidomastoideo) ha sido un poco más ansioso que el primero. El primer día, por aquello de la novedad y porque uno es tontolaba, hace algo de ilusión y no resulta tan plasta. Hoy me hubiese comido tres bocadillos de panceta y habría lamido las migas... ¡pero no! yo soy un supergordocabrón y estoy por encima de las tentaciones. Si yo hubiese estado en el sitió de Adán seguiríamos felices en el paraíso.

Ayer mi dieta constó de:

Desayuno:
Zumo de piña
Nuececitas

Almuerzo:
Pera

Comida:
Ensalada de col lombarda, lechuga y cebolla que sobró de ayer (bueno, no sobró, preparé de más para hoy), aliñada con salsa de soja para cambiar (gran idea).

Merienda:
Yogur desnatado con frutas del bosque (mi momento ovoLACTEOvegetariano)

Cena:
Champiñones a la plancha revueltos con huevo y queso (aquí entra el OVO), ajo y peregil.

Yo creo que con esto no se puede fallar, aunque le ponga aceite y sal a la plancha y a la ensalada.