Si tú me dices ven, lo dejo todo.


Pues a mí nadie me ha dicho ven, y tampoco pienso dejarlo todo (menos a estas alturas) pero si que ando un poco como reza la canción "perdido y sin rumbo". "En el lodo" no, que tampoco es para tanto.

Últimamente me cuesta no picar cosas, hago demasiadas excepciones y no controlo mucho. Siempre que llega el martes y me peso pienso "ahora voy a empezar una semana súper estricta" y al final, cuando han pasado los siete días "que si quieres arroz Catalina".

Excepciones excepcionales mis últimos días:

Coquitos (nueces del amazonas). Compré una bolsa para mi hija y no le molan. Cada vez que abro el armarito y los veo caen tres o cuatro. Si miras la información nutricional, entre hidratos y grasas acojonan. Es como un supositorio de michelines.

Patatas. Alguna me como del plato de mi hija, alguna me como del bol de mi mujer cuando picotea, y alguna me como el fin de semana de acompañamiento con el pollo a l'ast.

Pan. Hay comidas que sin pan, pues no son lo mismo. Por ejemplo la pizza.

Mayonesa. Deliciosa salsa de aceite. Que bien le dice a los pescados, y a tantas cosas.

Cereales. Mi mujer se compró dos cajas de barritas de cereales para comer a media mañana y resulta que no le gustan. A mi tirar la comida se me da peor que no comerla.

Chocolate. El próximo cuñado que se vaya de viaje a Holanda y me traiga chocolate se la carga...

Mañana (o pasado si me da pereza) os explico el plan que he diseñado para recuperar mi obesidad estas navidades sin pisar la cocina y sin gastar un duro.