Mi Tanita y yo cada día nos llevamos mejor. Yo no le doy disgustos y ella no me da sustos, aunque todavía es pronto para hablar de una relación consolidada.

Esta mañana me he subido a sus lomos con cuidado, soplándole un poquito detrás de la oreja y haciéndole cosquillitas bajo la barbilla y me ha premiado con un enorme número 81. Tengo ganas de que me diga que no va a escribir más un 8 en la primera cifra, pero de momento se resiste. Me tengo que conformar con haber perdido 700 gr. desde nuestro último desencuentro. Me alegra no haber retrocedido y recuperado el 82, porque 82 es una cifra significativa en mi vida. En el 82 naranjito entró en nuestras vidas para no abandonarnos nunca y 82 fueron los mínimos kilos a los que bajé después de engordarme hasta el infinito y más allá.

Por eso ahora pesar 81 es gratificante, y no me puedo ni imaginar lo que supondrá pesar "menos de 80". Así que mi nueva meta volante, o mejor dicho el resultado de mi crono para la próxima jornada debe ser eliminar el 8 de una vez por todas. Tengo una semana para perder algo más de 1 kilo. Tengo una sorpresita preparada que os dejará de piedra, mañana la descubriré.

Y después de eso, se acabará un rally completo del WRC: cuando alcance los 77 kilos cambiaré de status. Abandonaré el Sobrepeso grado II/Preobesidad para ingresar en el selecto club de los que tienen Sobrepeso grado I o como nos gusta llamarlo "simplemento sobrepeso".

A veces se me va la pinza y escribo unas memeces de campeonato.