Pues sí, los excesos se pagan y los macarrones, frankfurts y demás que me he zampado en el fin de semana han echado por tierra los esfuerzo de la semana. Finalmente, esta mañana he pesado 80,9 kg, así que me he engordado 200 graminos.

No es que me deprima, porque es más que merecido, pero se hace cansino estar viendo el 8 ese ahí plantado tanto tiempo. Lo más penoso es que el siguiente post después de lanzar las campanas al vuelo diciendo que voy a perder 40 kilos sea uno diciendo que he engordado.

Llevo un tiempo algo revuelto, pero el día 21 tengo una cena de esas de reencuentro vía facebook y no quiero presentarme como un tarugo (esa gente me recuerda slim) así que a ver si en los diez días siguientes soy capaz de hacer un esfuerzo de esos que molan y me lo curro.

De momento hoy iré al gimnasio y probaré la polémica L-Carnitina, a ver qué pasa con ella. Intentaré ir tantas veces como pueda al gym, lo que no garantiza muchas.