Cada martes me reencuentro mi metálica endocrina y, aunque es fría conmigo (porque es de chapa) encuentro calidez en sus letras, o mejor, en sus números.

Estamos pasando por una buena etapa de pareja. Yo me esfuerzo (poco) y ella hace lo que buenamente puede por hacerme sonreir. A veces discutimos y nos enfadamos unos días, pero luego siempre vuelvo a montarla, porque de ella es de la única que me fío. Recuerdo la primera vez que vino a dormir a los pies de mi cama, que agradable sensación de calorcito sentí.

Esta mañana me he levantado especialmente pronto y, como cada martes, abordárla ha sido la segunda actividad que he emprendido, después de vaciar la vegija. Esta semana he tenido una actividad nutricional intensa, con una cena de facebook (compañeros de EGB/BUP), con cena en casa de mis padres y una comida en casa de la suegra. Me sorprendí a mí mismo en la cena facebook comiendo como una persona normal; no sólo en cuanto a ingesta, sino también en lo que respecta a lo mental. No comí más porque no estuve pendiente la comida, ni mirándola constantemente ni pensando en si comer más o no. Comí con normalidad y con mesura, algo a lo que no estoy acostumbrado, y me resultó curioso. Me sentí raro, pero bien.

Mi Tanita ha querido celebrar mi condición con un peso sintomático y psicológico: 78,800 kg. A todos (los gorditos a régimen) nos entusiasma rebajar las decenas y nos gusta rebajar las unidades. La semana pasada conseguí una importanté rebaja al situarme por fin en las decenas del siete y esta semana debía ser la consagración. Me doy por satisfecho y, aunque para la semana siguiente está difícil repetir la gesta, esta semana toca disfrutarlo. He perdido 800 gramos en una semana complicada y sin gimnasios. Me quedan menos de dos kilos para abandonar la "preobesidad" y conseguir el "sobrepeso grado I". No es más que una etiqueta que no se ve en realidad, pero es un estímulo.

PD: Ayer tuve un gesto divertido: fui al zapatero a que me hiciera unos cuantos (muchos) agujeros extra en los cinturones que me había comprado en verano, porque me quedaban enormes.