Como bien decía en aquella épica película filosófica el hombrecillo verde: "El miedo conduce a la ira, la ira conduce al odio, el odio conduce al sufrimiento... Percibo mucho miedo en ti.."

A menudo, uno encuentra sus motivaciones en la rabia y la ira, sin darse cuenta de que todo eso proviene del miedo y conduce ni más ni menos que al sufrimiento. En la vida, es difícil no pisar con frecuencia el lado oscuro, más aun cuando no se es el 'padawan' de un ilustre virtuoso.

El lado oscuro hace que nos planteemos que el fin justifica los medios; que el destino es más importante que el camino. Algunas veces una grieta deja pasar un rayo de luz que ilumina la oscuridad y nos permite rectificar. Ésta no es una de esas veces. Hoy cogería un sable láser y empalaría a más de uno. A mucha gente que no lo merece. Y disfrutaría con ello. Pero como eso no puedo hacerlo porque no dispongo de un sable láser y porque la legislación local no me ampara prefiero penalizarme directamente.

Me comeré una manzana, me beberé un litro de agua con l-carnitina, y me iré al gimnasio de la esquina a forzar la máquina un poco por encima de lo recomendable. Porque ya tengo los nudillos bastante perjudicados y no dispongo de una opción mejor. Ésta, por lo menos, ofrece alguna rentabilidad. Hay veces que son los medios los que no justifican el fin.

Procuro no perder de vista la máxima vital de aquella gran poeta "después de un día triste llega otro feliz", pero cuando la veo salir a un escenario hoy en día me asaltan las dudas.