Me gustan las referencias cinematográficas para empezar una entrada. Más aun si son de pelis chorras, pasaditas o cutres. También me gustan los refranes, como al abuelo cebolleta, y aquí podríamos citar "quien más te quiere te hará llorar".

El yonki se hace y se muere yonki, aunque lleve 20 años sin pincharse.

El obeso nace o se hace (mi caso) y ya veremos como muere, pero lo que está claro es que no se cura tan pronto como pierde peso, y menos aun antes de acabar de perderlo.

He conseguido controlarme bien a mí mismo; no estar constantemente pensando en la comida, no irme a comer fuera a diario (la crisis también ayuda) y racionalizar la sensación de hambre.

Pero no he conseguio controlar a los demás ni su influjo sobre mi alimentación. Todavía no he encontrado el método por el cual no tenga que hacer el ridículo al asistir a eventos y pedir que me hagan un bistec a la plancha (eso nunca) y que tampoco acabe lamiendo los platos.

Estos días han sido un despelote en cuanto a salidas de madre:

1. Sant Jordi. El plan incial era comprar una "piadina" con mi señora esposa y comérnoslas junto a un refresco del paki en una bonita plaza del barrio barcelonés de Gràcia. El plan definitivo fue comer en un restaurante italiano con todas la letras: una lasaña de atún, unas chuletas al pesto y una profiteroles con chocolate caliente. Un día es un día.

2. Cumpleaños. De mi sobrino, que cumplía 3 años. Comida fraternal en el pueblo. A priori algo sencillo, pollos a l'ast, que no engordan y están bien ricos. Pero si los bañamos en allioli, los rociamos con cava y coca-cola y los acompañamos con fuet, patatas chips, lomo, aperitivos, ya no es tan light. Si al final el pollo es que acompaña a los acompañamientos la cosa empeora. Pero siempre se puede hacer peor, siempre puedes comerte dos trozos de pastel. Dos días son dos días.

3. Fin de semana en casa de mis padres. Mi madre cocina muy bien, y procura hacer cosas que a mi no me engorden, pero tiene una forma de servir la comida que se me hace cuesta arriba: la comida no va emplatada sino en fuentes, y ponte la que quieras. Y ya se sabe que más vale que sobre que no que falte. Y empezamos cenando sopa de pasta un día, y acabamos desayunando churros con chocolate otro día, y entre medias dándole duro a los cacahuetes (no se puede ver una peli sin cacahuetes), a las palomitas (no se puede echar una timba sin palomitas), y a las galletas rellenas de chocolate que se deja mi hija. Ya lo dicen, que no hay dos sin tres.

Y ahora, de lunes a jueves, a pasar más hambre que el perro del afilador, porque para más inri, el viernes es fiesta y esta semana no tengo el cuerpo para gimnasios ni el chichi pa farolillos.