Nunca entendí por qué la piña de los fruittis se llamaba Gazpacho. Por mucho que tuviera acento andaluz, no es motivo para confundir al espectador cruzando frutas con hortalizas. Tampoco supe nunca que pintaba un cáctus entre las frutas. En fin, sus motivos tendrían sus autores.

Pero lo que sí que está claro es que la piña y el gazpacho son estupendos en verano para darse un gustazo sin contraprestaciones. Si hay algún héroe que haya seguido este blog desde sus principios es posible que recuerde mi legendaria afición al gazpacho. Pues bien, queda inaugurada la temporada de gazpacho de este año. Hoy me he comprado mi primer brik de gazpacho de 2009 (ya sé que no es lo mismo que el natural, pero es lo que hay) y le he dado unos tientos formidables. Además me he comprado otro brik de Gazpacho de Almendras, un invento que no había probado nunca y que, pese a basarse en almendras y aceite, no tiene tantos hidratos ni grasas como podría suponerse. Está bueno, aunque es algo así como allioli para beber.

Todo en la vida es cíclico y está bien acabar las cosas del mismo modo que se han empezado. Así que para el estirón final haremos caso omiso de las recomendaciones de danone y en lugar de petit suisses le daremos caña hasta el infinito a los gazpachos, piñas, melones y sandías acompañados de pavo, jamón cocido y serrano que tan buenos resultados me han dado.