Uno de los triunfos de mi nueva alimentación ha sido el reemplazar los bollicaos por zanahorias. Así tal cual. He tenido que asimilar la dura pérdida del cromo, pero mis meriendas ahora suelen ser una zanahoria gorda y grande, en lugar de la clásica pasta con crema, chocolate o ambas.

La realidad es que uno se siente mejor comiendo zanahorias que comiendo pasteles, que son mucho más baratas, más saludables, y engordan menos. Siempre me ha parecido muy jodido pelar una zanahoria con un cuchillo. Hay quien las pelas rascando con un cuchillo de sierra, pero eso es poco menos que guarro. El mejor aliado es el pelapatatas, que funciona mejor con las zanahorias que con el alimento que le dio el nombre. En 20 segundos tenemos el cilindro naranja pelado y listo para la ingesta.

Hay zanahorias bastante chungas... así como secas, un punto amargas y como fibrosas. Es una putada mayúscula cuando te toca una de esas y no sirve de mucho tirarla porque seguramente el resto de la bolsa sea similar. Pero con un poco de suerte una buena zanahoria es la puta caña de rica.

Todo el mundo sabe que las zanahorias son buenas para la vista y para el moreno. Lo de la vista a mi me escama, y sobre lo del moreno he leido incluso que si te pasas comiendo zanahorias te puedes quedar anaranjado. Me suena a parida monumental o boicot a los productores de zanahorias. Lo mejor de las zanahorias es la cantidad de vitamina A que tienen, entre diez y cien veces más que sus competidores (patata, col, espinacas, brócoli, calabaza...). La vitamina A se consigue del beta caroteno que contienen las zanahorias, algo que no sé lo que es y que podré dormir sin saberlo, pero que es un buen antioxidante, eficaz en la prevención del cáncer, e incluso protector cardiaco. Además parece que esto no se puede conseguir con ingesta de complejos vitamínicos, sólo comiendo vegetales directos. Entre sus muchas bondades también tenemos que ayudan a bajar el colesterol, van bien para regular el transito intestinal (tanto contra diarreas como contra estreñimiento, y hasta los gases), y ayudan a mantener hermosos piel, uñas, dientes y encías. Casi nada.

Pero por si fuera poco también se le suponen capacidades para combatir la anemia, propiedades cicatrizantes, diuréticas e incluso sedantes. Yo me como una zanahoria y me quedo tan tranquilo.


Las zanahorias por 100 gramos, contienen:

Energía: 42,00 Kcal
Carbohidratos: 9,7 g.
Grasas: 0,2 g.
Proteínas: 1,1 g.

Fibra: 1,00 g.
Potasio: 341,00 mg.
Calcio: 37,00 mg.
Fósforo: 36,00 mg.
Vitamina A: 11000 UI

Los hidratos de carbono que contiene son asumibles incluso para los que queremos perder peso. Algo de energía viene muy bien. Además, tampoco se trata de cepillarse un kilo de zanahorias cada hora, sino de comerse una pieza, unos 85 gramos, cada día. A mi me resuelve la merienda y de forma gratificante. Os lo recomiendo. Tampoco abuséis si no queréis parecer un simpson.