Eso dice el refrán, pero a la práctica no es tan así, porque aseguro que me ha sido bastante más fácil ganar 700 gramos hace dos semanas que perderlos la semana pasada. Pero al menos lo he conseguido, he recuperado el peso anterior (ni un gramo más ni un gramo menos) y me planto de nuevo en 72,9 kg, a 1,6 kg de mi objetivo y con tres semanas por delante para perderlos.

Fastidia un poco cargarte la mitad del mes para seguir igual, pero peor sería engordar y estas tres semanas procuraré ser un pelo más riguroso para intentar conseguirlo.

Pensar que un año más tarde de ser obeso moderado (y después de haber estado entre gordo y muy gordo durante casi una década) puedo estar normal, sin siquiera sobrepeso, me hace bastante ilusión y es una motivación enorme.

Lo que no me ayuda es que la gente me vaya diciendo que si ya estoy muy delgado y que ya no pierda más. Sobretodo cuando los que me lo dicen lo están bastante más que yo.