No son los de la foto los objetivos a los que me refiero, aunque mi madre me diga a menudo que como con los ojos.

Quedan cuatro semanas escasas para cumplir un año desde el primer día del resto de mi vida.
Echando la vista atrás y mirando hacia adelante se me ocurre que es buen momento para reformular mis objetivos presentes, mis objetivos inmediatos y mis objetivos próximos.

Hasta el momento sólo tenía un objetivo definitivo: perder 40 kilos.

Me ha parecido buena hora segregar este objetivo y diversificarlo, para obtener una motivación extra en el tramo final, y para obtener una motivación extra una vez logrado el objetivo prioritario.

Mi objetivo actual lo haré coincidir en el tiempo con un año (52 semanas) y será principalmente ligado a criterios de salud. 1 año para lograr el normopeso. 1 año para pasar de obesidad moderada a peso normal. 1 año, en definitiva, para dejar de estar gordo; para conseguir un IMC menor de 25. Empecé pesando 106 kilos y un año más tarde me esfuerzo por pesar 71, es decir, 35 kilos menos que me dejar dentro de los margenes saludables. Es un objetivo ligado al tiempo, porque 1 año es un tiempo razonable tanto por poco como por mucho. Es posible perder 35 kilos en la mitad de tiempo pero ¿es una buena idea? Es recomendable perder peso gradualmente, acostumbrando al cuerpo. Por otra parte, más de un año me parece demasiado tiempo y muy pesado de soportar.

¿Y a partir de entonces?

A partir de entonces mis objetivos serán estéticos. Está claro que entrar en el IMC de normopeso no es lo mismo que tener el aspecto deseado (o sí). Pero también está claro que el objetivo necesario está cumplido por lo que a partir de entonces buscaré perder 5 kilos más hasta 66 (lo que yo considero mi peso ideal) pero sin ligarlo a un espacio temporal. Si necesito otro año para perder esos 5 kilos me parecerá bien, igual que si necesito sólo dos meses o dos lustros. Este objetivo es importante por el mantenimiento es quizás la fase más complicada y marcarse una cifra sin presiones puede servir para, por lo menos, no recuperar kilos y, con esfuerzo, mejorar hasta el margen deseado.

Claro está que en la vida no todo son los kilos y, como muchos apuntan, una vez alcanzado el normopeso será el momento de ensayar fórmular que permitan un mejor confort y que garanticen un salud mayor tanto física como mental. Aun asumiendo que mi peso es algo que deberé vigilar siempre, hay que encontrar una forma de mantenerlo a raya desde un uso feliz y responsable de los alimentos, acompañado de una cantidad de ejercicio físico que parta de unos mínimos.

Para el último estirón dispongo de menos de cuatro semanas. Cuatro semanas complicadas por las fechas que hemos pasado y pasaremos. Por que nos acercamos a las vacaciones (un caos). Pero cuatro semanas para las que he encontrado una motivación que no puedo obviar. Esta cuatro semanas procuraré hacer un control y seguimiento más intensivo.