Eso debe pensar mi subconsciente cuando reflexiona y se da cuenta de lo cerca que estoy de dejar de ser gordo. Cuando lo corriente sería apretar fuerte las nalgas y hacer un sprint final para llegar a la meta lo antes posible, yo hago lo contrario y dilato o me alejo del objetivo cada vez que lo rozo con las yemas de los dedos.

Tengo comprobado que me puedo permitir un desfase semanal. Si quiero perder es preferible que no tenga ninguno, pero en los últimos días es más bien un despelote general.

1. No he ido al gimnasio ni mucho ni poco: nada
2. Fin de semana de barbacoa, caracoles, cubatita
3. Cena japonesa con su tempura bien rebozada, sus makis, sus salsas... mmm...
4. Cantidades en cada comida más cercanas al buffet libre que a la ración

El peligro es que se acerca el verano. Que ahora, sentado en una terraza, me apetece una caña y no un cortao. Que a la caña le acompañan unas bravas y unos morros o sinó ¿pa qué? Que ya hay que ser cansino para cepillarse una tarde de solecito pedaleando como un mono en un gimnasio.

Me quiero comprar un la famosa bici elíptica que tan buenos resultado ha dado a muchos de mis compañeros. Un poco tarde sí, per servirá para el remate. Pero soy un tío tacaño y no me quiero gastar el pastizal que valen para que al cabo de tres meses se convierta en un "galán de noche".

Quiero encontrar algún equipillo para echar partiditos de futbol que es lo que más me divierte... pero de momento me muevo menos que los ojos de espinete.

Otra semana perdida.