Difíciles perspectivas las que se me vienen encima los próximos días. Hoy voy a la inauguración del local de un familiar (canapés y esas cosas, supongo, difíciles de evitar), mañana panellets, castañas y boniatos (y moscatel), y el fin de semana entero -dos comidas y una cena- en casa de mis padres (con la consabida comida de madre, que nunca te obliga a comer nada pero te tienta con fuentes interminables de delicias).

Ahora joderé en tres días lo que me he currado en 10...

Ayer ya le di caña a unos cuantos panellets y cené albóndigas con patatas, lo cual no es muy dietético que digamos. Para contrarrestar me pasé la segunda parte del partido del Barça pedaleando en la elíptica. Me gusta pesarme justo antes de hacer deporte y justo después; yo sudo como un gorrino (incluso ahora) y es espectacular la de líquido que puedo desalojar por mis poros: en 45 minutos a paso tranquilo, 800 gramos menos. Luego me bebo tres vasos de agua y todo se queda como estaba, pero no deja de ser flipante. Un día intentaré tirarme cinco horas seguidas subido, a lo mejor pierdo los 5 kilos que necesito y lo soluciono en una mañana. :)

Y más barato saldrá el ataud, que será más chiquitito.