Ya pasó la tormenta.

Jueves -> inauguración (jamón, queso, embutido, bocadillos, patatas chips, cava...)
Viernes -> Castañas, panellets, boniatos...
Sábado -> +castañas, +panelletes, +boniatos, moscatell...
Sábado tarde -> +panellets, chocolate a la taza, palmeras...
Domingo -> +panellets, +moscatell, turrón duro...
Domingo noche -> telepizza

Os podéis imaginar que ante semejante tormenta he naufragado. Pues sí, he naufragado, pero al menos no me he ahogado. He encontrado un leño flotando y me he agarrado como Tom Hanks en la película. He hecho de tripas corazón y he ido a buscar un par de pizzas (si vas a buscarlas es 2x1) y no las ha catado; y mientras mi mujer las devorada inmisericorde yo me he pedaleado en la elíptica dos episodios de "Cómo conocí a vuestra madre", serie que, por cierto, recomiendo por chistosa.

Así que después de tanta bondad me di de bruces con satanás convertido en panellet, y salí malherido pero vivo, con 72 kilos que marcaba esta mañana. Podría haber sido peor. Lo malo, eso no he conseguido evitarlo: las sensaciones.