Uno de los motivos que me impulsó a perder peso fue poder comprar ropa con normalidad. Había alcanzado una talla 54 de pantalón, lo que me excluía incondicionalmente de cualquier tienda "común" llámese Zara, H&M, Pull&Bear, Springfield, Topman, Blanco, Celio y me relegalaba como únicas opciones asequibles a C&A y cositas por el "estilo".

Llegó el tema a un punto que, cuando daba con una prenda que me servía y me gustaba, me compraba tres iguales de diferentes colores, para aprovechar la fortuna. La ropa para gordos, además de escasa, suele ser cara y, como no me veía especialmente bonito con ella puesta, no me animaba a gastarme demasiado. Lo único en cuestión de indumentaria en lo que siempre invertí fue en zapatos, pues aunque el pie también engorde, no crece, y sirven los mismos.

Siempre pensaba: "no me compro eso tan caro porque luego adelgazo, no me sirve y tiro el dinero". Pero en lugar de adelgazar seguía engordando.

Pero llegó el momento de la verdad: el adelgazamiento definitivo, y en plazo de un año me di el gusto de poder ir "rescatando" piezas de mi armario que tuve que ir apartando en el pasado con el aumento de kilos y centímetros.

No negaré que disfruté vistiéndome como antaño, pues obtenía la doble satisfacción de que aquella ropa me entrara y de verme como entonces, rejuvenecido.

Pero el tiempo pasa y los años se suben a la chepa, y llega un día en el que uno pierde el interés por verse como cuando era delgado y quiere verse como deber ser ahora que es delgado (o no gordo). Es tiempo de comprarse algo de ropa.

Peso 69 kilos, y aunque estoy pendiente de perder hasta 3 o 4 kilos más no creo ya que la talla varie demasiado, así que voy decidido a revisitar aquellas tiendas que años atrás me consideraron "non grato".

Yo, que soy chiquitito, al alcanzar mi peso normal me he quedado con una talla M. La M significa Medio, y así lo entendía yo, pero resulta que la escala común masculina en muchos almacenes es M (medio) L (large = grande) XL (muy grande) y XXL (muy muy grande). Se considera por tanto que los hombre pequeños no existen (o que prefieren vestirse con ropa de mujer -ellas tienen la S (small = pequeño)-, y en consecuencia la M pasa a ser la pequeña y la normal pasa a ser la L o la XL. En la tienda en la que estuve ayer, del grupo Inditex, había un esplendido surtido de piezas de nefasta calidad a precio competitivo, pero para mi sorpresa de muchas de ellas no encontraba la talla M. Supongo que a la gente ahora le ha dado por ser grande o por estar "fuertecita", y a mi, como al salmón, me toca seguir nadando a contracorriente. Esto me recuerda a la estrategia de las palomitas de cine, basada en que sólo "tienen" los tamaños Mini, Pequeño y Normal, y así, si vas a comprar palomitas y le pides al tipo unas "normales", te da un cubo de fregar lleno de palomitas y te saca los ojos, y cuando le dices, con las cuencas ensangrentadas, que habías pedido unas normales el chico te responder que a lo mejor, si tenías poca hambre, deberías haber pedido unas Mini.

Tengo que decir que la talla que llevaba antes no correspondía siquiera a la XXL que menciono y que mis problemas para encontrar talla ahora no son comparables a los de entonces, pero me resulta chocante comprobar como el problema no es el peso sino la "talla". Como dicen los argentinos, "No sos vos, soy yo"

Tampoco es que sea un pigmeo -mido 169 cm- pero es cierto que habitualmente soy de los que ponen delante en las fotos de grupo.