Pues la verdad es que poca cosa. Como Bugs Bunny, dandole a los cilindros naranja, aunque yo alterno zanahorias con ganchitos.

Sigo donde siempre. Bajé bien con la scarsdale, pero luego una serie de catastróficas desdichas me empujaron a refugiarme durante un par de semanas en chocolates, crepes, libritos, lasañas y otras desgracias que me devolvieron cerca del punto de partida. Me parece justo y hasta positivo, pues fue más grande y más prolongado el exceso que el defecto y ni siquiera recuperé todo.

Ando instalado en el límite del bien y del mal, en 72 kilos, uno más de lo que debería... me gustaría llegar a junio en el punto clave, pero tampoco es algo que me obsesione y, tal como está de cara la vida, prefiero vivir feliz y contento y darle a la cacao cuando me apetezca.

Por eso no he dicho nada, porque como Paulina, "yo sigo aquí", aunque no espero a nadie.