Eso es lo que le digo a mi mujer la mayoría de las noche más o menos a las 22:00. No es porque mi hija se haya dormido y aprovechemos para hacer la caidita de Roma -eso no es asunto vuestro- sino porque realmente es la hora a la que suelo salir a correr un poco por las calles barcelonesas.

Después de tan barato y obvio juego de palabras, profundizo un poco. Nunca en mi vida he corrido por ocio. De hecho siempre he odiado correr y caminar. No así el deporte: siempre he hecho bastante deporte: fútbol, judo, piscina, bicicleta... pero siempre me ha parecido muy aburrido y molesto correr. Pero con el tiempo es difícil encontrar gente para jugar a fútbol, es caro apuntarse al gimnasio para ir a la piscina, los pisos son pequeños para guardar una bicicleta y uno se cansa de que lo estampen en un tatami...

Siempre he sido de los que disfrutan con -casi- todo, porque siempre que veo a alguien emocionado con algún tema pienso que ese tema tiene que tener potencial de emocionar y que me gustaría encontrarlo.

Correr está muy de moda y empiezo a entender por qué.

1. Correr es muy barato: puedes empezar con las zapatillas más cutres que tengas por casa y un chándal trapero y ya, si te flipas, lo mejorarás

2. Correr no requiere de mucho tiempo: una hora corriendo sin parar es un logro fuera de mi alcance, así que con echarle media horita estaría más que satisfecho. Además, si no tienes más tiempo ¡siempre puedes correr más deprisa!

3. No hay que quedar con nadie para correr ni dependes de nadie.

4. No hay que preparar la mochila, no hay que desplazarse hasta las instalaciones... si te apetece puedes correr desde la puerta de casa hasta donde te de la gana.

5. La variedad la eliges tú: puedes correr poca distancia a mucha intensidad; puedes correr mucha distancia manteniendo; puedes intentar mejorar tus tiempos o añadir distancia o tiempo; puedes variar recorridos; ponértelo más fácil de bajada o complicarte con subidas...

6. Puedes competir. Casi cada semana hay pruebas populares en las que puedes participar y ponerte a prueba y hacerlo más emocionante. Si bien es cierto que la mayoría son de 10 km lo que no está al alcance de alguien que no haya corrido en su vida, hay otras menores, como la milla (1,609 km) que cualquier puede correr del tirón aunque sea lentorro.

7. Puedes fliparte. Hay millones de chorradas que puedes comprarte para añadirle emoción al asunto. Por ejemplo, yo tengo un móvil Samsung Adidas miCoach que te cuenta los pasos y la distancia, así como la frecuencia cardiaca y te lo guarda en una web chula que te da consejos y te permite saber cómo evolucionas. Hay zapatillas especiales para según cómo sea tu pisada y desde poco euros a demasiados; ropa especial, mp3, relojes y pulseras...

8. Y sobretodo, es funcional. Quiero decir, que si eres capaz de correr 10km seguiditos, aunque sea a velocidad muy lenta, estarás en forma y podrás moverte por la ciudad en la vida diaria como una pescadilla en el lago, tu vida será más cómoda, tu ropa te sentará mejor al quitar lorza, etc, etc.