Hoy toca llorar. No he salido a correr porque me he ido al megaparque de la foto de paseo con la familia y he vuelto muy cansado después de caminar como un tonto y he pensado que ese ejercicio también valía. Pero no debía de valer, porque esta mañana me he sorprendido pesando 77kg, 200gr más que ayer.

Por lo demás, no hice nada muy diferente; me alimenté con lo mismo del día anterior (sin regurgitarlo, obviamente): gazpacho, zumo (ahora de maracuyá), tomate, una latita de atún, melocotón.

En fin. Un día aciago. Un borrón en mi historial. Una cicatriz en mi rostro. Una espina en mi ventrículo. Un callejón sin salida en mi laberinto.

Y hoy no parece que vaya a poder correr demasiado... pero lo intentaré, aunque sea más lento.
Cambiaré la cena, porque si no salgo a correr es mejor comer carne/pescado a la plancha que frutas/verduras.