Yo soy el de rojo, con cara de alelao y con un ojo cerrado a causa de una conjuntivitis aguda -los corticoides no me sirvieron como dopping. El de negro es mi cuñado, que es un poco cabrón y también guiña un ojo aunque a él no le pase nada. He tenido días mejores.

El sábado finalmente corrí la sexta milla barcelonista de Balsareny. Bueno, más que corrí, diré que participé en ella. Hubo algunas cosas malas:

1. Quedé el último de mi categoría y seguramente de alguna más. Me ganó todo cristo.
2. Me ganó mi cuñado, que me sacó medio minuto largo
3. Se acabaron los regalos cuando me tocaba a mi y me quedé sin la manzanita que daban y otras chorradillas.

Y como de costumbre, todas las cosas malas tienen su contrapartida buena.

1. En mi categoría había como mucho 15 participantes (contandome a mi y a mi cuñado) todos ellos menos nosotros y otro (que también me ganó) venía del club atletismo patatín o del club atletismo patatán.
2. Me ganó el cuñao pero me sacó menos tiempo en proporción que la cursa de Sant Adrià. Además, supongo que su metro no es el mío y la milla me resultó cortísima, haciendo un tiempo de 6'39" (4'07"/km), un minuto y 15 segundos más rápido que cualquiera de los ensayos (las distancias no cuadran, pero al ser esto un carrera con cara y ojos, me la creo más que las mías).
3. Pero al menos me dieron una botellita de agua y una camiseta conmemorativa.

Lo peor, es que por error y estupidez personal -acompañada de problemas informáticos- he borrado el gráfico y la estadística del aparato.

Lo mejor, es que además he rebajado mis pulsaciones máximas y mis pulsaciones medias, lo que es en realidad el objetivo.

Lo que no me gustó es que se les ocurrió poner la carrera justo a la hora de visita del castillo de Balsareny, lo único que hay que visitar en la localidad...


Llegando a la meta de la manita de mi hija, que se aburría de esperar a que llegara su padre. Me hizo perder un par de segundos pero sirvió para desviar un poco la atención y añadir heroicidad a mi gesta.