Ya está la navidad agazapada, en la esquina, esperando para darnos un susto en forma de kilos en la pantalla de nuestra báscula.

Para estas fechas hay varias posibles pautas de conducta:

1. La responsable. Se trata de celebrar las fiestas pero procurando no salirse de los planes excesivamente. Disfrutar con medida para no tener que lamentar. Esto es lo que hacen las personales normales. Aunque las personas normales no son obesas.

2. La estricta. Se trata de no salirse ni un milímetro de la dieta que estemos llevando (si la llevamos) aun a coste de pasar unas fechas de ansiedad y angustia. Si no te ha tocado el gordo puede que estas sean las peores navidades de tu vida.

3. Hambre para hoy y pan para mañana. Se trata se más rigurosos un tiempo antes de las navidades para así llegar a las fiestas con un colchón negativo que nos permita volver a donde estábamos una vez acaben. Ésta es la que yo hago, porque navidades sólo hay unas al año y son taaaan ricassss. Se corre el peligro de, como hemos bajado antes de las fiestas, cebarse más de lo normal por exceso de confianza y liarla parda.

4. De perdidos al río. Se trata de de improvisar y hacer según se preste. Ni preparar el camino, ni estarse de nada, y confiar en que 2011, año nuevo vida nueva, será el tiempo de ponerse las pilas y perder todo lo ganado. Con este plan es muy posible que el 1 de enero estés tan gordo que necesites hasta las siguientes navidades para bajar lo ganado, con lo que acabarás siendo una pescadilla que se muerde la cola.

Personalmente mis motivos para la opción 3 son definitivos.

I. Las navidades se acaban haciendo pesadas, así que mejor retrasar hasta la noche del 24 la ingesta de productos tradicionales, así se coge con más ganas y se valora mejor.

II. No hace falta ponerse morao a nada, pero no es posible dejar de probar algo que te pongan frente al hocico.

III. El resto de comidas no señaladas en el calendario deberán ser lo más pobres posible, aunque, eso sí, está permitido picar un turroncito o un polvorón.

IV. Como no tengo vacaciones más allá de fines de semana largos puedo vivir austeramente los días laborables pero necesito ahogar mis penas los días festivos.

V. Toda la pasta que me he dejado en regalitos la recuperar en la comida que me dejaré de comer (y comprar) a partir del 1 de enero.

VI. Hay que ser un loco, un tonto, o ambas cosas para decir que no a: sopa de galets, canelones, langosta, cochinillo, pavo, rustido, panetón, turrón del duro, turrón del blanco, turrón de chocolate, pralinés varios, polvorones, mantecados, alfajores, roscos de vino, mazapanes, neulas, neulas de chocolate, bolitas de coco con chocolate, cava, vino, además de surtidos de ibéricos, caviar del barato...

Para vosotros, ¿qué es lo más rico y especial de las navidades? para mí, de las mías, hay un empate técnico entre el cochinillo y la langosta (o centollo según toque).