Finalmente corría la 33a Cursa de El Corte Inglés, la mayor carrera popular de Europa en cuanto a participación, acompañado en todo momento por mi compi Igneo.

La carrera es como intentar entrar en el Zara el primer día de rebajas. Sólo imaginaros a 58.000 personas, animales o cosas -había mamás con carritos de bebé, gente con zancos, con patines, abuelitos en la antesala del adiós...- corriendo, trotando, caminando o entorpeciéndose mutuamente por las calles de la capital Catalana.

Pero vale la pena. Por varios motivos.

1. El ambiente. Es simplemente espectacular correr siempre rodeado de gente a veces pintoresca y a veces atlética. No hay un momento en que se esponje la masa de corredores, siempre vas apartándolos.

2. El recorrido. Espectacular y bien diseñado. Desde la salida en Paseo de Gracia, hasta la meta en el centro de la Plaza Catalunya, pasando por el duro ascenso a Montjuïc y la impagable vuelta por la pista del Estadio Olímpico. Te hace sentir aun atleta de verdad.

3. El reto. Es fácil de conseguir, sobretodo cuando es díficil ser el último. Siempre hay alguien que va por detrás, así que siempre te sientes capaz. No importa cuanta gente te gane ni a cuantos ganes; importa conseguirlo.

Yo acabé la carrera, de casi 11 km en 1hora 11 minutos. El tiempo de referencia a los 10km fue de 1hora 06 minutos. Mi mejor ritmo a tanta distancia. No es precisamente un tiempo para alucinar, pero si para estar orgulloso alguien que nunca en su vida había corrido y que hace no mucho estaba al borde de la obesidad mórbida.

La carrera, aunque popular, estaba organizada para que la gente que quiere correr en serio no tenga tantas dificultades. Para eso, los participantes con chip amarillo -yo me lo compré- salen por delante de la masa. Eso significa salir entre los 5.000 primeros, y por lo tanto sufrir menos aglomeraciones. De entre los 4500 que tenía chip, llegamos el 3450, más o menos, lo cual no es una posición relativa muy meritoria pero sí muy positiva si tenemos en cuenta que esos 4500 corredores son corredores de verdad, que se han gastada su dinero en el chip y posiblemente no sea su primera carrera, y que 1000 de ellos tardaron más tiempo en completar el recorrido que nosotros.

Mi cuñado esta vez no salió disparado como una liebre y pudimos completar el recorrido juntos, aunque seguro que el podría haber rebajado su tiempo si hubiese querido (yo no).