Ya he conseguido bajar de 70 kg. Soy un campeón. Cierto es que tampoco había demasiado margen al quedarme en 70,6 kg, pero a veces bajar 100 gramos resulta poco menos que una quimera. Además, en Catalunya, con el tema de las monas, y teniendo dos hijas en edad de recibir, pero de poco comer, e infinidad de sobrinos e ahijados, la semana santa es peliaguda.

Pero me he mantenido fiel. He comido poco choco, pollo a l'ast y cositas light y ahora soy el orgulloso portador de un 6 como dígito inicial de pesaje. 69,7 kg para ser precisos. Mi siguiente y última meta es llegar a 66 kg, donde creo que se encuentra mi peso ideal, donde creo que el traje que quiero ponerme dentro de un més me irá perfecto y donde los números encajarán perfectamente en lo que significaría haber perdido 40 kg de peso. Siempre es más guay decir que has perdido 40 kg que decir que has perdido 37, y como yo vi Perdidos de principio a fin en dos semanas me ha quedado un poco obsesión-cumpulsión por los números y sus coincidencias.

Además, me llena de orgullo y satisfacción responder con falsa modestia cada vez que alguien me dice que "...si has perdido mucho...", "...que si se te ve delgado...", "...que si así ya estás bien...", "...ahora ya no pierdas más..." y hacerme el remolón con un "¿tú crees?", un "¿lo has notado?" o un sencillo "¿quieres decir?" acompañado de un pícara sonrisa de autocomplacencia.

Este verano os enseñare el sixpack a lo Bruce Lee que se esta forjando en mi abdomen. En dos meses podré partir nueces con el ombligo.