Pues sí, menuda mierda en general. Bueno, en general no, en particular; particularmente el tema del control de peso es una mierda como un piano de cola. Ya tengo asumido que no me va a ser fácil mantenerme en un peso normal, pero tampoco esperaba oscilaciones tan grandes.

Si en fin de año de 2012 había recuperado mi esbelta figura y mi normopeso (71 kg), para este septiembre me he plantado ante el mundo con 86 estupendos kilos de manteca. Me he puesto un traje de 15 kilos en tres trimestres. No se trata de efecto rebote ni pichas en vinagre; se trata de comer, y comer, y comer, y sentarse en el sofá a ver una peli, y otra y otra. Y cuando te descuidas: ¡ZAS! eres gordo.

Cada día te ves en el espejo y dices: "bueno, no es para tanto, esto lo revierto yo en un periquete"

Cada día te subes a la báscula y dices: "vaya, qué pasada, pero bueno, como los cojo los dejo"

Como uno es previsor y no tira nada, puedes ir tirando de ropa que te había quedado grande y ahora te va como un guante.

Necesitas un 'clic' que te devuelva a la senda de bienhacer. Una bofetada de realidad que te diga cual es tu sitio este mundo tan feo que nos ha tocado vivir. En mi caso, fue mi mujer. Siempre que le decía "uf, que de kilos estoy cogiendo" ella me respondía que no era para tanto. Pero un día su respuesta fue: "sí, vuelves a tener tetas"

Joder, que tengo tetas...

Me fastidia correr despacito y que me adelante la tercera edad, pero pase.
Me fastidia tener que volver a ponerme ropa que consideraba que era de gordo, pero pase.
Pero tener tetas... tener tetas no me mola nada.

Así que, a ver qué hacemos...