La clave para no caer en la tentación es, por una parte, no tener tentación en la que caer y, por la otra parte, tener siempre algo que la pueda suplir, aunque sea tristemente.

Por eso, hacer la compra es esencial para las aspiraciones de todo gordito que quiera dejar de serlo algún día. Hacer la compra en realidad es necesario para toda persona que no viva a costa de otra, pero hacerla con un estudiado critero nutricional es lo que es cosa de gordos.

Por ejemplo, tienes que tener previsión de qué hacer cuando te entren ganas de comerte el bote de nocilla a cucharadas. Ya sé que muchos no hacéis eso, o que no lo admitís porque muchos estais gordos por immaculada nutrición. Da igual, usad el símil que prefiráis. Si en tu casa viven 3 personas más que le dan a la nocilla sin compasión ni preocupación, en tu casa habrá nocilla. Y si tienes ganas de picotear y cuando abres el armario solo ves el bote de nocilla resplandeciente en el centro... meterás tu cuchara, o sufrirás terriblemente.

Para estos casos: zanahorias y manzanas.

Las manzanas son diuréticas y poco calóricas, dulces, para colmar tu ansia de azúcar, e instantáneas de comer.

Las zanahorias son el snack ideal, requieren un poco más de preparación (hay que pelarlas) y no dejan residuo posterior (no hay que tirar el corazón como con las manzanas). Yo me como las zanahorias como quien se come un Calippo, pero sin chupetearlas tanto.

Si te entra la gula y te comes dos manzanas, seguro que se te pasa y, para la próxima, la expectativa será más relajada.

A parte de eso, hay que asegurarse comidas nutritivas y variadas, para que adelgazar no sea un suplicio, y también sencillas, para que no haya que complicarse la vida. Para estos fines es ideal disponer de carnes magras y pescados variados (pechuga de pollo, lomo de cerdo, bistec de ternera, merluza, incluso panga), mil vegetales que puedan sustituir a las añoradas patatas fritas (calabacín, pimientos, champiñones y otras setas), y cositas ricas que puedan dar variedad a la ensalada (lechugas de varios tipos y otras hojas de ensalada como canónigos o rúcula, rábanos, pimiento rojo, pepino... cebolletas, alcaparras, en fin, cosas obvias).

Si tienes un arsenal de productos que no engorden mucho será más fácil que no recurras a los que engordan y si eres capaz de combinarlos de forma que no sean repulsivos también será un buen apoyo.

Yo así lo estoy haciendo y así logro lidiar mejor con toda la bollería industrial y cerealada que comen mis hijas, con sus carnes rebozadas, sus platos de pasta y demás cositas ricas pero peligrositas.