Esta semana ha sido un despelote. La verdad que es que no me lo he currado nada y solo gracias a un domingo medio digno he podido maquillar los resultados. Estando como estoy al principio del proceso, bajar medio kilo es una pena, y además está por debajo de la media que necesito (lo que implica que me la sube) pero podría ser mucho peor, podría haber engordado.

Estoy un poco decepcionado por haber levantado el pie del acelerador tan pronto, pero por otra parte estoy satisfecho porque una semana mala no me ha destrozado todo y porque en esta ocasión quería enforcar el proceso realmente como un "proceso" y no como un cambio brusco. Quiero ir adaptándome poco a poco para asimilarlo bien, y eso implica semanas poco estrictas y momentos complicados.

Toda la semana he estado por encima del peso de la semana anterior y ha sido gracias a un domingo de bondad que lo he podido disimular. No es que no haya comido el domingo pero he hecho los deberes y, lo que es más importante, he salido a correr media horita.

Salir a correr es lo que más me ayuda a adelgazar por una doble razón: la razón práctica de sudar y quemar calorías y activar el metabolismo, y la razón psicológica de verte reflejado en los escaparates como una morcilla de burgos en plena manifestación, que se traduce en una bofetada de realidad tremenda.

Si consigo ir saliendo día sí día se notará mucho, pero todavía no tengo el tobillo curada y puede ser contraproducente. En mis buenos tiempos salía a correr 1 horita y me hacía unos 10 km aprox. A veces salía más rato y me hacía hasta 12 o 13 y a veces salía más deprisa y me hacía 6 km en media hora. Ayer salí con la intención de hacer 45 minutos a trote cochinero, y cumple una de las dos expectativas. Fui a trote cochinero, pero muy cochino, pero solo estuve media hora. No di para más. Salí con pulsómetro para comprobar mi estado real, pues a veces las sensaciones engañan y, a ritmo de abuela que pierde el autobús, me tiré la media hora entera a 180 pulsaciones. Antes, cuando hacía la hora mucho más deprisa, la hacía a 165 pulsaciones. Paciencia. También es cierto que me pegué una buena subidita, pero no es excusa. Está claro que no es lo mismo desplazar 70 kilos que 80 y tantos. Por lo pronto hoy tengo pensado reaparecer futbolísticamente. A ver si aguanto.

Y los números:


Llevo 3 semanas de 40 para acabar mi reto
El 6 de enero pesaba 87,5 kg
Esta semana he perdido medio kilo
Ahora peso 82,8 kg
En las 3 semanas he perdido 4,7 kg
Eso es una media de 1,566 kg por semana
Me faltan 20,3 kg para llegar a mi objetivo final y 11,5 para llegar al peso normal
Ahora necesito perder  548 gr por semana durante las 37 semanas restante. Hemos subido un poco la cifra, aunque nada alarmente.

A ver cómo se me da esta semana. Para autocontrolarme mejor publicaré mi nuevo sistema de puntos chulis.