Ayer me dio por salir a dar una vuelta en bici con mis hijas y capturar algunas almendras de los campos cercanos para autoconsumo. Como suelo dejar para pasado mañana lo que perfectamente podría haber hecho anteayer, la mayoría de almendros estaban pelados de pies a cabeza (o de raiz a copa). Las almendras sólo eran la excusa para el paseo, así que tampoco nos esforzamos demasiado y nos conformamos con un puñadito que aun permanecían en un pequeño almendro.

Cuando todos los almendros de la zona están sin frutos y uno no, desconfía. Cogimos unas cuantas almendras y nos dispusimos a abrirlas y pelarlas allí mismo como parte del ritual. Le di a probar una a cada niña, se la comieron tan ricamente y, cuando me comí yo una, noté que amargaba como mil demonios. La escupí, me enjuagué la boca con agua y le dije a las niñas que no se las comieran, que eran malas. Probé un par más por si acaso, pero no, todas amargas.

El arbolito del que saqué los frutos es lo que se conoce como un "almendro borde". Yo tenía entendido que había almendros normales y almendros de los que amargan, pero parece ser que todos los almendros, originalmente, amargaban y que, si plantas una almendra dulce en el suelo nacerá posiblemente un almendro de los que amargan. Así que los campos de almendros son siempre por injerto, y los que nacen espontáneamente, por semillas, son amargos. De ahí que se consideren silvestres. Dentro de los almendros bordes hay almendras dulces, y manipulando manipulando, los agricultores han logrado cultivar almendros que sólo dan almendras dulces, sanas y deliciosas.

Lo chungo de todo esto es que lo que sabe mal no suele ser sano y, con las almendras, se cumple la norma. Si te comes un puñado de almendras amargas te vas al hoyo de cabeza. Muerto fulminantemente, envenenado con cianuro. Investigando un poco no me queda clara cual es la dosis letal pero, para entendernos, una almendra mata un pájaro, y unas 20 almendras matan a un adulto, lo que acojona bastante. Es sabor es bastante desagradable como para no seguir comiendo cuando has tenido una en la boca, pero ya me da mal rollito haberla tenido en la boca, y sobre todo (que se escribe separado) haberle dado a probar a mis hijas.

Así que, niños o mayores, si os encontráis una almendrita que amarga en la bolsita de frutos secos no os hagais los guais y os la traguéis, por que os estaréis tragando unos minutos de vuestra vida que quien sabe si os iban a servir en el futuro. Es mejor que la escupáis, aunque el lugar exija etiqueta.