Hoy he ido a comer aun restaurante de Barcelona que se llama 'La Criolla', situado en la calle Muntaner 423, tocando a Via Augusta. Es un sitio muy molón, con todo lo bueno y lo malo que esto implica.

Lo malo:
  • Es carete (menú 14 €)
  • Tiene esa decoración hipster que se ve por todas partes
  • Comes como en un tu casa

Lo bueno:
  • Es casero
  • Es rico
  • Tiene esa decoración hipster que se ve por todas partes
  • Comes como en tu casa

Un menú de 14 euros, sin ser un gran lujo, es 4 euros más caro que el menú estándar de restaurante céntrico de Barcelona. 4 euros no te sacan de pobre, pero es un 40% de incremento.

¿Vale la pena gastárselos? Pues sí y no.

Es sitio está bonito, aunque un poco despersonalizado, con la típica decoración barcelonesa con, pizarra, madera, metales encontrados, todo con mucho encanto... tiene un terraza interior que es todo un tesoro en Barcelona y la comida es natural, de km0, puede que hasta ecológica etc.

De primero en el menú había crema de verduras (que por muy buena que esté no me pediré nunca porque es un batiburrillo de vete tú a saber qué) y ensalada al gusto. Esto es lo que me pedí, lo de la foto, y lo modernillo. La ensalada es buffet, te la haces tú mismo cogiendo el plato y los ingredientes que hay junto a la mesa. Lechuguita chula, pepino, zanahoria, tomate, cebolla... algunas cositas más molonas como berenjena o champis... y toppings -como si fuera un helado- de semillas, pipas de calabaza, pasas, sésamo, etc. Te la aliñas con el aceite chuli que quieras (el que elegí llevaba guindillas dentro) y el vinagre, balsámico o no.

Queda tan buena como seas capaz de combinar y te puedes llenar el plato hasta que rebose, pero claro, en un sitio tan cuco no es plan de hacer el gañán.

Esto no deja de ser postureo. Está bien porque te pones lo que quieras, pero yo no soy cocinero y preferiría que mi ensalada la diseñara un chef con cara y ojos a hacerlo yo mismo, que acabo por ponerle un poco de cada.

De segundo había conejo, que pidió la persona con la iba a comer y tenía buena pinta, y un saquito marroquí con pollo dentro y otras delicias, acompañado de cuscús y algo más de verde. Estaba muy bueno, con sus detalles especiales como canela y tal, aunque a fin cuentas comes una cosa pequeña acompañada de decoraciones como es el cuscús y lo verde, que realmente no tiene mucho sentido cuando el primero es una ensalada o crema de verduras.

De postre fruta del tiempo o yogur con frambuesa (que pedí yo y estaba bien), y si quieres, con suplemento, pastelitos de la casa.

Un buen sitio y buena calidad, aunque el precio que debería tener tendría que ser la mitad del que tiene, aunque entiendo yo que eso es imposible hoy en día y que comer normal, y con productos decentes acabo por ser un lujo. No es un problema del restaurante sino algo más profundo.

Recomendable para probarlo y repetir en ocasiones.