Todos los gordos, sean cabrones como yo o no, a los que les preocupa serlo (gordos, no cabrones) saben lo que es el Índice de Masa Corporal. Un dato con el que nunca estamos de acuerdo y que nos etiqueta, según una proporción entre altura y peso, como gordos, muy gordos o gordísimos.

Hoy me ha dado por trasladar mis progresos con mi peso (parezco un yonki de los kilos) al IMC. Y he sacado algunas conclusiones.

Mido 169 cm. No siempre los mido, pero una vez los medí y con eso me quedo. Con 29 no seré el primer hombre de menos de 30 que ya mengua, así que para mi esa es mi altura. Y ya me joder no medir 170, pero por más que estire el cuello lo cierto es que nunca he llegado a medirlo (con zapatos sí, pero eso no vale)

Según mi altura, en el momento de máximo esplendor, con 106 kilos, mi IMC era de 37,11, lo que se traduce en un OBESO MODERADO. Obeso moderado suena a que no es muy obeso, pero nada más lejos de la realidad, porque el que no es muy obeso es obeso leve. Obeso moderado es justo lo que está antes de obeso mórbido, una combinación de palabras que suena fatal, como a muerte, y a que ninguno nos gusta que nos asoción. Si hubiese llegado a pesar 115 (sólo nueve kilos más) entonces podría haber proclamado a los cuatro vientos que era un OBESO MÓRBIDO, pero por suerte pille el toro por los cuernos justo a tiempo. Eso sí, gordo gordaco que te cagas ya lo era ya.

Pasadas dieciseis semanas y perdidos 20 kilos (que se dicen pronto) mi nuevo IMC és de 30,11 lo que me deja por los pelos en la franja de OBESO LEVE, algo ya muy gratificante en sí mismo, pero que aun lo séra más cuando pierda un solo kilo, pues con 85 kilos mi IMC bajaría un pelín de 30 y se me podría considerar una persona con SOBREPESO de plenos poderes. Es relevante el cambio de nomenclatura de OBESO a PERSONA. A todos nos gusta sentirnos personas antes que obesos aunque nos gusten los besos.

Eso sí, paciencia me toca, porque no será hasta que logre un peso de como máximo 71 kilos que se me podrá considerar una PERSONA NORMAL en lo que a gordo se refiere, y sería normal por los pelos pelillos. Eso son 15 kilos menos de los que peso ahora, y aunque haya perdido ya 20 kilos, perder 15 más seguro que será más difícil y largo. Pero como no tengo nada mejor que hacer y con la crisis la comida está cara me dedicaré a intentarlo.

No tengo miedo a viciarme a esto de adelgazar y pasarme de la raya, pues debería perder la friolera de 49 kilos en total y pesar 57 kilos para que se pudiera decir de mí que estoy BAJO PESO. Lo que no entiendo es por qué a los gordo nos llaman Obesos (que yo aún lo soy) y en cambio a los flacos no se les llama nada feo.