Mi objetivo definitivo es perder 40 kilos para estar más bonito que un sanluís. Pero si nos conformamos con unos mínimos, con bajar a 71,3 kilos (sí, coma tres) mi peso según la Organización Mundial de la Salud se consideraría dentro de los límites de "lo normal" para mi altura.

Así que el primer objetivo es perder 34,7 kilos (35, vamos) y poder presumir de ser un tipo normal y corriente. Esta semana he bajado unos gramitos más, 400 concretamente, y me he quedado a 2,9 kilos de la normalidad. Ahora cuesta muy mucho bajar y celebro con confetti cada vez que marca un mínimo histórico. El gimnasio, a estas alturas, obra maravillas.

Si miráis el gráfico, la línea de progresión (negra) ya ha traspasado la línea de tendencia que marca perder 40 kilos en un año (52 semanas), pero ya me importa poco (algo sí me importa). Los objetivos de salud no se pueden ceñir a límites temporales y es mejor congratularse por conseguirlos ya sea pronto o tarde.

Este fin de semana me paseé por la vida con unas bermudas nuevas de la talla 40. Imagino que es el típico fabricante que hace tallaje grande y además me quedaban un pelo justas, pero no deja de molarme pensar que hace menos de un año me paseaba con unas de la talla 54.