Me acabo de dar cuenta de que hace un par de días mi blog cumplió cuatro añitos. Podría decir que parece que fue ayer, pero faltaría a la verdad, porque en realidad parece que fue hace cuatro años más o menos. Podría decir que han sido cuatro años maravillosos escribiendo artículos a diario, pero estaría mintiendo, porque escribía mucho cuando me apetecía y poco o nada cuando no. También podría decir que han sido cuatro años de ver cómo mis lectores venían se establecían y crecían, pero tampoco sería cierto, porque de los compañeros de viaje del primer año pocos leo ya. Incluso podría decir que han sido cuatro años útiles y en ese caso estaría en lo correcto. El blog ha sido y es -para mí- una herramienta imprescindible para recuperar el peso normal y para no descuidarme cuando vienen temporadas raras. Escribir el blog me sirve, aunque sea infantil, para rendir cuentas públicas de lo que hago siempre que me lo proponga y por tanto me obliga a una cierta responsabilidad.

Cuatro años más tarde de mi primer post, peso unos 30 kilos menos que entonces, lo que puede considerarse un éxito. Tres años más tarde de mi normopeso, peso 6 kilos más lo que no es para tirar cohetes, pero tampoco es para echarse a llorar.

Lo que sí me ha sorprendido, en estos cuatro años, es que el blog siga activo, aunque por rachas, y que siga necesitando tirar de él con cierta frecuencia. Y aquí es donde agradezco a los lectores y sobretodo a los comentaristas su participación. Por que no es lo mismo hacer exhibicionismo en el bosque de madrugada que a las 12 del mediodía en las Ramblas de Barcelona. Uno no se desnuda en público si no quiere que le miren y le comenten lo grandes que son sus atributos. No sirve de nada mostrar algo si nadie lo mira.

¡Gracias!


¿Qué como lo voy a celebrar? No sé... tiene que ser algo muy especial... supongo que un poco de lechuga y ternera a la plancha. :P