Hoy he leído este articulito en internet, de manos de Alicia, de una chica que se pasó la infancia y la juventud gorda y recibiendo más palos morales que una estera y que finalmente ahora ha aprendido a aceptarse como es y a imponerse a la sociedad. Los palos, de niño, pueden venir por mil motivos, pero casi siempre la solución está en cómo lo afrontas y no en el problema en sí. Los niños se meten con los gordos, pero también se meten con los que llevan gafas, con los empollones, con los lloricas, con los bajitos, con los de otras razas... así son los niños -algunos- y la clave para no recibir abusos no es dejar de ser gordo sino ser capaz de afrontarlo y contrarrestarlo. También es cierto que, a veces, las situaciones se convierten en una gran bola de nieve de difícil solución.

Yo he ido siendo gordo y delgado por episodios y, de niño, durante algunos años, era gordito. Y además bajito. Y está claro que había gente que se metía conmigo. Pero no soy el gordo cabrón por ser un pasmarote; siempre tuve la certeza de que todos tenemos nuestros defectos y debilidades, y el que se mete con alguien por ser gordo siempre tiene algo de lo que también podrían burlarse los demás. Quien a hierro mata a hierro muere y yo siempre fui muy cruel con quien intentaba reírse de mí por ser gordo o bajito (que tampoco era una foca ni un enano, claro), y eso le deja las cosas claras a los demás de si es una buena idea burlarse de alguien o no.

Es un discurso/discusión bastante manido, pero no deja de ser relevante para muchos de nosotros. Por una parte, es cierto que hay que aceptarse como uno es y no dejar que la sociedad te imponga un canon estético, pero por la otra parte hay que luchar por ser mejor, y estar gordo es "objetivamente" malo. Para mí, aceptarme como gordo es aceptar un fracaso crónico. Ser gordo es algo circunstancial y que podemos decidir nosotros -no es como ser alto o bajo- y se puede comparar al que es un cateto porque nunca se ha molestado en coger un libro y se acepta como tal y se presenta orgulloso ante la sociedad en lugar de esforzarse en aprender. Por otra parte, está claro que, si llevas toda la vida intentándolo y conviviendo con la frustración, llega un momento en qué quizás lo mejor es asumir tus limitaciones en ese aspecto y aceptarte. Estéticamente es una cuestión relativa, pues hay quien se deja la vida machacándose en un gimnasio para estar como Hulk y luego a unos les parece que está estupendo y a otros nos parece que está ridículo, así que eso no deja de ser subjetivo y por lo tanto secundario. Pero lo que es totalmente objetivo es que con obesidad uno no puede manerjarse igual de bien en la vida que con un peso normal; no puede correr si lo necesita, puede que sus articulaciones se vean castigadas, su corazón, su esperanza de vida en definitiva... no creo que ser obeso sea algo que haya que "aceptar". Porque ser obeso o no, estéticamente hablando, es solo una característica más; hay gente delgada, en su peso ideal, y horrorosa a los ojos de todos por ser desgarbada, o sin formas, o con cara de Critter. Eso sí que hay que aceptarlo. Ser gordo no, porque, para mí, nadie es gordo; no se puede ser gordo, se puede estar gordo.

Aquí el artículo.

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