He estado desaparecido unas cuantas bastantes semanas. No estaba muerto ni estaba tomando caña, sino que estaba para otros menesteres. He tenido semanas buenas y semanas pochas pero lo cierto es que el resultado ha sido un stand-by en toda regla. Es decir, que nada cambia aunque todo cambie.

Sigo en el mismo peso y renuevo mi compromiso con el ataque a las lorzas. Me he plantado, sin comerlo ni beberlo, a 124 días de finalizar mi reto, superando el ecuador. Eso son cuatro meses y eso empieza a ser un tiempo ajustadito. Más si tenemos en cuenta que vienen meses capaces de lo mejor pero también de lo peor. Tendré que combinar la posibilidad de salir a correr más a menudo, de salir en bici, de nadar... con la posibilidad de paellitas, heladitos, etc.

Por lo pronto aquí estoy, que no me he ido.

Un saludo afectuoso pero no empalagoso a todos y todas los que aún estéis ahí.