Me toca los cojones que, teniendo que sufrir por decreto divino inherente al nacimiento tanta pena inevitable, haya quien se empeñe en dar por el culo con la peor intención y con la ignoracia de que, a menudo, prácticas poco convencionales pueden convertirse en descubrimientos adictivos.

Como ya sabéis, soy un tipo abierto de miras y, aunque a priori prefiera evitar algunas experiencias, soy capaz de extraer lo positivo de ellas y premiar al altruista con dosis doble de su propia vitamina.

Porque entiendo que, como Rousseau pensaba, el hombre es bueno por naturaleza y de sus actos extraigo que lo que recibes no es sinó una invitación a una devolución multiplicada.

Mi mayor aspiración es vivir tranquilo (que no entusiasmado) y conforme (que no satisfecho) pero no le haré ascos a una vida algo más "llamativa".

Por lo que respecta a mi peso, estoy en el punto de inflexión perpetuo... hoy 71 mañana 73, con ganas de poder manejarlo a mi antojo pese a las distracciones externas. La parte positiva es que, si me mantengo en las dificultades, seguro que no tendré dificultades para mantenerme en la normalidad. No pierdo de vista mi objetivo y puedo prometer y prometo que alcanzaré mi meta, aunque no pueda prometer que nunca volveré a pasar hambre.

Me ha salido un textito algo críptico hoy.