No he vuelto a desaparecer, tan sólo es que hay veces que uno tiene ganas de escribir y otras que ni ni tiene ganas ni tiene nada que decir.

Acabada la semana, ha habido días de todo; he sido bastante responsable a excepción de un día que salí a cenar y únicamente había pasta, pizza y similares en el restaurante (y me calcé una calzone de campeonato). El resto de días comí con moderación y/ precaución.

Con el ejercicio, parecido. Después de 8 días he salido a correr 6 (descansé un par: el del paseo por el parque y el siguiente). El sábado corrí casi 3 km y ayer 3,5. Me tengo que poner las pilas si quiero participar en la carrera del domingo (4,6 km), pues, si me apunto, quiero, por lo menos, poder acabar con dignidad y, ya para nota, hacerlo un poco más deprisa que el año pasado.

El peso me respeta y, esta mañana, la báscula me ha regalado un 75,5. Es decir, 4,5 kg menos. La mayoría de esos kilos eran de recién cebao, por eso cuesta menos de sacar, pero bueno, va bien. Ahora mi objetivo inmediato es participar en la carrera y no el peso, así que quien sabe, a lo mejor hasta subo un poco, porque no quiero ponerme a correr con hambre, no vaya a ser que me de un jamacuco a la mitad.