Ayer fui al traumatógo. Llevo desde junio con dolor en el tobillo, cojeando un poco más o un poco menos, y finalmente llegó el gran día de la visita al traumatólogo. La pobre expectativa se confimó con el clásico "parece esto..." y los habituales "...qué raro..." y "...qué hacemos?" en los que el médico te consulta a tí por el tratamiento.

Al final, parece que tenemos tendinitis aquiliana y/o principio de artrosis en el escafoide pero, por iniciativa personal, haremos una resonancia a ver si arroja algo más de luz al abismo de mi dolor podal. Además, haremos unas 9 sesiones de rehabilitación para ver si mejora con eso o es otra cosa. Todo muy "vamos a probar".

Todas estas cosas, por supuesto, sin hora confirmada, es decir, mediante el habitual "ya te llamarán" o "ya te llegará una carta". Eso es lo que más me gusta del sistema sanitario público nacional, que las cosas se hacen sin prisas, con mimo, y sin reparar en medios: "vísteme despacio que tengo prisa"

En lo extradeportivo sigo con pie firme, alimentándome a base de fruta (melón y piña), queso fresco, ensalada variada, atún, lomo, etc. Nada a destacar ni para bien ni para mal.

Lunes +2+5 (+7)
Martes +2 (+9)
Miércoles +2 (+11)