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Mi pequeño Pony



Cuando crees que la vida ya se ha reido bastante de tí, que ya nada te puede afectar, que estás empezando a remontar el vuelo... entonces te sopapea, te saca los ojos y se mea en los agujeros.

Llega un momento en que la vida deja de ser un drama y pasa a convertirse en una comedia, pero no una de esas en las que todos se rien, sino una en las que todos se ríen menos el protagonista. Tú.

Este fin de semana, como anticipé, acudí a una fiesta de cumpleaños infantil. En mi época, los cumpleaños consistían en juntarnos cuatro niños en casa de uno y que su madre nos trajera bikinis (con suerte frankfurts) y Fanta. Cuando la fiesta era de alto copete nos juntábamos una docena de niños y había platitos con ganchitos, cacahuetes y dependiendo del nivel adquisitivo de los padres, hasta almendras. Pero hoy en día una fiesta así sería el hazmerreir de manera que hay que innovar y sorprender. La fiesta a la que fuimos mi hija, mi mujer, y yo fue en una hípica y, además de comer chucherías, patatitas y cruasanes, los niños podían montar en pony y darse un garbeo.

Mi hija de cuatro años, lejos de ser asustadiza, es muy consciente del peligro constante al que nos somete la vida y, habitualmente, prefiere ignorar las llamadas del riesgo y disfrutar con los pequeños placeres frecuentemente olvidados. Montar en pony era algo que parecía alucinante el viernes por la mañana, que no podía esperar al día siguiente el viernes por la tarde, que esperaba con ilusión el sábado por la mañana y que no quería hacer bajo ningún concepto el sábado por la tarde. Aunque ya había montado en pony en el zoo, ver aquellos caballitos enanos y rechonchos no le convencía demasiado, pero finalmente aceptó ante la insistencia y ante la seguridad de poder ir el que escribe caminando a su lado. Por suerte -pensé- nos tocó un pony diminuto entre los diminutos. Creo que era canijo hasta para ser pony. Mi niña se subió entusiasmada al jamelgo de bolsillo y empezamos el parsimonioso caminar a buen ritmo. A los pocos pasos, Kinder -que así se llamaba el bicho- se agachó para comer unos matojos. No le di importancia, pero empezó a hacerse cansino cuando estaba más rato comiendo que caminando. Como no había manera de manejar la situación, intentando reconducirlo me propinó un pisotón con herradura del que aun me acuerdo -aunque sea pequeño debe pesar como 300 kilos el engendro- lo que depertó la desconfianza de mi hija.Tal era la ansiedad glotona de Kinder que enseguida nos adelantó otra madre con otro niño montado en otro pony que nos dijo que no debíamos dejarle comer, y que le diera tirones si lo intentaba. Al primer tirón Kinder tiró aun más fuerte y casi me invita a mí también a comer hierba. Seguí como si nada y mi hija, montada allá en lo bajo, miraba de refilón. Al segundo tirón Kinder me miró con ojos de furia y me mordió la pierna. Nunca me había parado a pensar si los ponies mordían a las personas, aunque supongo que todo lo que tiene dientes es susceptible de hacerlo. Aquel perro con cara de caballo gastaba una dentadura impecable que me hicó en el muslo avisándome de que al siguiente tirón me devoraría; yo grité de espanto y de dolor e intenté disimular para que mi hija no se preocupara diciendo que Kinder era tan majo que me había dado un besito, pero la cojera incipiente, el apretar de puños y las ganas de patearlo supongo que afloraron porque no coló. Mi hija ya se sujetaba con una mano al pony y con otra a mí. Continuamos nuestro camino, yo cojeando y el pony comiendo hierba cuando, al siguiente mal gesto del animalito mi hija puso pies en polvorosa y saltó como una rana aterrizando entre sollozos y rogándome que la subiera a hombros.

Y allí estaba yo: en medio de una hípica, mordido y pisoteado por un pony llamado Kinder, agarrándolo con una mano para que no saliera al galope y se comiera a todos los niños de la fiesta, e intentando subir hasta mi cuello a mi hija que lloraba aterrorizada por la amenaza del pony malvado. Todo eso ante la presencia de decenas de padres estupefactos.

Aún tengo un hematoma en el muslo, aun se ríe mi mujer de lo ridículo que soy y aun repite mi hija que nunca jamás volverá a montarse en un pony.

16 comentarios:

  1. Vix, siento mucho lo de tu hija, pero chico tienes una forma de contarlo que una no puede mas que troncharse de risa. Eres la hostia...

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  2. jajajaja tengo a mi bebé mirándome fijamente flipado de verme reir como loca... es que lo del besito me ha llegado al alma... XD
    de verdad lo siento.. pero es que qué fuerte!! habrás pedido indemnización, no?? jaja qué menos..

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  3. Jajaja.. ostras, que bueno..! me recuerda un dia de feria, mi marido, mi hija, yo y un circuito infantil de quad. Mi hija se monta en uno, (75cc), el dueño le recomienda al padre que se ponga detrás y lo sujete si la niña aprieta el puño, la primera vuelta, bien, la niña coge confianza, se emociona y aprieta bien el puño. Resultado, hombre colgado de un quad arrastrado unos 8 m dando barrigazos en el suelo, como cuando se tira una piedra a un lago, que va dando saltitos..(consecuencia: 2 costillas rotas), el circuito completo desplazado un par de metros, porque el quad se comió la barrera inflable. La madre (yo), despues de un dia de feria de cerveza y vino, del ataque de risa se me aflojaron los muelles, meada completa pantalones abajo sin posibilidad de corte. Niña, sana y salva.
    Marchamos al coche, él retorciendose de dolor sin poder respirar, yo, con mucho frio en las piernas y los zapatos chorreando, y mi hija detrás apuntándonos con una escopeta de plástico y una canana en el hombro, lorando porque se quería montar otra vez...
    Asi que apoyo tu primer párrafo, y que sepas que a pesar de que me he reido mucho, no me he reido de tí, sino contigo.. ;P

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  4. Si quieres que nos de pena, trata de contarlo de otra forma por favor! jaja

    He tenido que parar un ratillo a coger aire.

    Pero es cierto, se nos está escapando de las manos esto de las fiestas infantiles de cumpleaños.

    Saludines,
    YoMisma

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  5. hombre, pena tampoco quería dar, que no me han tenido que amputar ni nada...

    para el cumpleaños de mi hija me llevaré a toda su clase a orlando a que conozca a mickey mouse y ya he contratado a Julie Andrews para que le canté el cumpleaños feliz con un poco de azúcar.

    Ali, lo tuyo es más lamentable. Infinitamente.

    No pedí indemnización, no. Estaba ocupado buscando un hueco en el que meterme.

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  6. Y que lo digas Vix... menos mal que no era mi pueblo y el siguiente paso era coger el coche y largarse de allí.
    Bueno Victor, ya sabes, cosillas pa´contar a los nietos.
    Un abrazo. Me alegro que sigas escribiendo.

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  7. Me encanta como escribes!!! Eres único!! Y tb el nombrecito del pony "kinder" ja ja.

    Yo me fui con unas amigas a unas cabañas que estaban dentro de un recinto enorme, y el hombre tenía ponys, 2 burros, caballos y varios perros.

    Pues el hombre, más majo él, nos organizó una barbacoa para todos los que estabamos allí instalados y de repente se me acerca uno de los burros, que nunca se me olvidará su nombre "BANDIDO" se llamaba y yo que nunca había tocado uno, me levanté y fui a tocarlo y de repente se me subió encima, me tiró al suelo e intentó con "su cosa enorme" violarme el muslo, y estaba rebuznando en mi oreja y te ves a más de 50 personas que éramos, meaos de la risa, gente que ni conocía, y la verdad que cuando me ayudaron a salir de tan semejante espectáculo, me había hecho varios arañazos y un moratón en la espalda... Si es que de volver a recordarlo me meo de la risa... me acuerdo de la sintonía del hombre y la tierra de Felix rodriguez de la fuente y me veo ahí en el documental.. ja ja ja



    Un saludo VIX!!

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  8. También podrías haberle devuelto el mordisco y el pisotón al dueño de la hípica, por haber ayunado al pony antes de ofrecerlo como montura a jóvenes jinetes, pardiez!

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  9. aun no puedo dejar de reirme ante tan ingeniosa descripción de un hecho por demás vergonzoso y que ah como ha de haberte hecho enojar.

    ahahhahahaha

    al menos a tu nena no le paso nada, eso si hubiera sido muy preocupante y digno de reclamo.

    Espero que tu pierna este bien!!1

    Saludos!

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  10. Hola Vix.

    Pues mira que esta historia pasara de generación en generación en tu family jajajajajaja y eso no se olvida aunque la peque no lo recuerde veras que siempre habrá alguien que le de detalles.

    Bonita historia "El beso de kinder al abuelo".

    Un fuerte abrazo padrino desde la Angelopoilis

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  11. Ese Pony estaba loco. Me divirtió tu historia, pero cuidate el hematoma y más a tu pequeña. Besotes.

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  12. Jajaja, que mala experiencia jajaja, siento reirme.. pero es que lo que hacemos por los niños.... no lo hace nadie jajajja

    En fin espero que estés bien

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  13. Vamos que el "kinder" traia sorpresita....

    hacia mucho tiempo que no me reia tanto con un relato. gracias por el ratito.

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  14. Hola, me he puesto a mirar en internet para comprobar si lo que me pasó ayer era un hecho aislado, pero por lo que veo, es más común de lo que me pensaba. No se como se llamaría el susodicho monstruo que me propino el "bocao" pero me parece que me acordaré de él una buena temporada, o al menos seguro mientras me dure el moratón que me ha dejado en el brazo.
    NO SUBESTIMEMOS EL PODER DE LOS PIÑOS EQUINOS!

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  15. Jajajaja buenisimo!
    He descubierto el blog a traves de 365retratos y es muy bueno!
    Me ha motivado para ponerme en serio con el gym, no por gordo (peso 68 y mido 1,80) sino por fofo... pero igual da animos de ponerse en serio a hacerlo.

    Lo del pony tremendo!! Creo que ya he hecho los ejercicios abdominales de la semana con la risa que me ha dado...

    En fin! Congratulations por el blog.

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  16. jajajaja que buena no me paro de reir me falta el aire ya no creo q llege al baño disculpa vix pero da risa pz lo siento mucho jajajajajajajajja

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