miércoles, 27 de agosto de 2014

Almendras que te amargan la vida


Ayer me dio por salir a dar una vuelta en bici con mis hijas y capturar algunas almendras de los campos cercanos para autoconsumo. Como suelo dejar para pasado mañana lo que perfectamente podría haber hecho anteayer, la mayoría de almendros estaban pelados de pies a cabeza (o de raiz a copa). Las almendras sólo eran la excusa para el paseo, así que tampoco nos esforzamos demasiado y nos conformamos con un puñadito que aun permanecían en un pequeño almendro.

Cuando todos los almendros de la zona están sin frutos y uno no, desconfía. Cogimos unas cuantas almendras y nos dispusimos a abrirlas y pelarlas allí mismo como parte del ritual. Le di a probar una a cada niña, se la comieron tan ricamente y, cuando me comí yo una, noté que amargaba como mil demonios. La escupí, me enjuagué la boca con agua y le dije a las niñas que no se las comieran, que eran malas. Probé un par más por si acaso, pero no, todas amargas.

El arbolito del que saqué los frutos es lo que se conoce como un "almendro borde". Yo tenía entendido que había almendros normales y almendros de los que amargan, pero parece ser que todos los almendros, originalmente, amargaban y que, si plantas una almendra dulce en el suelo nacerá posiblemente un almendro de los que amargan. Así que los campos de almendros son siempre por injerto, y los que nacen espontáneamente, por semillas, son amargos. De ahí que se consideren silvestres. Dentro de los almendros bordes hay almendras dulces, y manipulando manipulando, los agricultores han logrado cultivar almendros que sólo dan almendras dulces, sanas y deliciosas.

Lo chungo de todo esto es que lo que sabe mal no suele ser sano y, con las almendras, se cumple la norma. Si te comes un puñado de almendras amargas te vas al hoyo de cabeza. Muerto fulminantemente, envenenado con cianuro. Investigando un poco no me queda clara cual es la dosis letal pero, para entendernos, una almendra mata un pájaro, y unas 20 almendras matan a un adulto, lo que acojona bastante. Es sabor es bastante desagradable como para no seguir comiendo cuando has tenido una en la boca, pero ya me da mal rollito haberla tenido en la boca, y sobre todo (que se escribe separado) haberle dado a probar a mis hijas.

Así que, niños o mayores, si os encontráis una almendrita que amarga en la bolsita de frutos secos no os hagais los guais y os la traguéis, por que os estaréis tragando unos minutos de vuestra vida que quien sabe si os iban a servir en el futuro. Es mejor que la escupáis, aunque el lugar exija etiqueta.

martes, 10 de junio de 2014

Semana 22/40: 0 g menos (9.2 kg en total)

He estado desaparecido unas cuantas bastantes semanas. No estaba muerto ni estaba tomando caña, sino que estaba para otros menesteres. He tenido semanas buenas y semanas pochas pero lo cierto es que el resultado ha sido un stand-by en toda regla. Es decir, que nada cambia aunque todo cambie.

Sigo en el mismo peso y renuevo mi compromiso con el ataque a las lorzas. Me he plantado, sin comerlo ni beberlo, a 124 días de finalizar mi reto, superando el ecuador. Eso son cuatro meses y eso empieza a ser un tiempo ajustadito. Más si tenemos en cuenta que vienen meses capaces de lo mejor pero también de lo peor. Tendré que combinar la posibilidad de salir a correr más a menudo, de salir en bici, de nadar... con la posibilidad de paellitas, heladitos, etc.

Por lo pronto aquí estoy, que no me he ido.

Un saludo afectuoso pero no empalagoso a todos y todas los que aún estéis ahí.

martes, 15 de abril de 2014

Semana 14/40: 100 g menos (9.2 kg en total)

Llevo tres semanas estancado en el mismo peso. Tengo mucho lío, y poca paciencia. Peso 78,3 kg. Cuando pueda me extiendo un poco.  No tengo tiemp...

martes, 1 de abril de 2014

Semana 12/40: 100 g menos (9.1 kg en total)

Cena del viernes: Kentucky Fried Chicken (Timbal de piezas de pollo cruji con patatas)
Comida del sábado: Lizarran (6 o 7 pintxos, patatas bravas, jamón ibérico, alitas de pollo...)
Cena del sábado: KFC (las piezas que sobraron)
Comida del domingo: Fondue de carne (chistorra, salchicha, solomillo, pollo, con salsa tártara, argentina, barbacoa...)

Deporte: ninguno (estoy de rehabilitación del tobillo)

Así que he perdido 100 gr.
El jueves había perdido 1 kilo
El domingo había engordado

Que me quiten lo bailao.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Quedan 200 días

Aunque últimamente no estoy muy escritor, porque no tengo mucho tiempo, ni muchas ganas, ni gran cosa que decir, no podía dejar escapar la ocasión de celebrar semejante efemérides.

200 es un número redondo y bonito como pocos, que en el caso que nos ocupa bien a señalar que todavía hay tiempo de cambiar muchas cosas y de conseguir grandes retos. Con 200 días por delante puedo llegar a donde me plantee.

Lo que me gusta de este reto es, precisamente, que es a largo plazo. Que no se trata de un sprint sino de una carrera de fondo y, aunque la mejor virtud de una maratoniano es la capacidad de mantener por largo tiempo un ritmo alto, la más destacada y la capacidad de sobreponerse a las adversidades y seguir corriendo, hasta el último aliento y hasta el último kilómetro.

Mi ritmo no está siendo el que esperaba, pero tampoco esta siendo malo, ni por debajo de los objetivos. Mi defecto es que me hago buenas planificaciones, con objetivos asumibles, pero luego me fijo unas expectativas casi épicas, que exigen un sobreesfuerzo y que en pocas ocasiones tienen la recompensa del éxito.

Para esta vez, paciencia, pasito a pasito, buena, letra y concesiones las que hagan falta.